Dejar pasar al intruso: ¿quién es el que irrumpe?

Hoy rehuimos de la negatividad en lugar de QUEDARNOS EN ELLA, dice Byung Chul Han y pienso, inevitablemente, en la frase con la que comencé a crear esta columna tan abandonada: dejar pasar al intruso. El intruso es aquel que no has invitado, pero que está ahí. Los monstruos se parecen al término también. MonstruoSigue leyendo «Dejar pasar al intruso: ¿quién es el que irrumpe?»

La promesa de un tesoro

Por Yaneli González Velasco El 30 de abril yo quería darle a Eileen un día bonito, así que el plan para ese día era llevarla a una fiesta donde habría pastel, niños y juegos, sin embargo, no le dí más que una mamá que lloraba por una estafa telefónica. Ese día mi mamá llegó tempranoSigue leyendo «La promesa de un tesoro»

Agua estancada o un instructivo para empezar a actuar en mi defensa

Por: Yaneli González Tengo una lista en el bloc de notas titulada “URGENTE!!!”, son cosas burocráticas que tengo que hacer pronto; otras son más bien deseos, acciones que desde hace mucho pospongo y se reducen en autocuidado y crecimiento:SAT, licencia de manejo, oculista, alergólogo, la visa, el inglés, ejercicio, cabello sano, piel sana, negocio propio,Sigue leyendo «Agua estancada o un instructivo para empezar a actuar en mi defensa»

Hija, te habla una mamá en la era digítal

Por Yaneli González Velasco Tú te levantas temprano pero yo tengo sueño y te doy chichi irritada porque quiero dormir más, entonces te arrulla la leche tibia y el canto de los pájaros del árbol que está a un lado de nuestra ventana, te sientes en un lugar seguro y dormimos de nuevo; abres tusSigue leyendo «Hija, te habla una mamá en la era digítal»

La infancia es una daga

por Yaneli González “La infancia es una daga en la garganta imposible de quitar” Wajdi Mouawad, Incendies Cuando era infante la violencia de la vida cruzó su mirada conmigo, pienso: la infante es vulnerable, es expuesta, ofrecida al terror de la cultura que protege a los que sacan los colmillos, afilada vida. El destete esSigue leyendo «La infancia es una daga»

Dejar pasar al intruso, primera parte

Pero algunas otras queremos saber el origen de nuestra bestia-sombra-intruso, ¿cuándo llegó, por qué no se va, ya estaba ahí desde que nacimos o fue nuestro contexto quien lo introdujo? Anzaldúa propone una solución drástica, no solo mirar a la bestia-sombra-intruso, sino despertarla, despertar ese fuego que arde dentro, ese animal salvaje que es inmoral, que es sexual, que es rebelde y que no les va a gustar porque no es amable, no es sumiso y ya no llora, cuenta que “algunas afortunadas hemos visto en el rostro de la bestia-sombra no lujuria sino ternura”.