Por Shaila Ricardez

Los domingos son frustrantes porque atraen la nostalgia
Se suben sobre la espalda como un débil caracol
No les preguntes por quién se ha ido o por quién vendrá
Pues bien, callados, se mantendrán.
Los domingos te dejan colgado con los brazos abiertos,
Te susurran al oído: “miento, miento, miento”
Jamás te dirán un simple “te quiero”
Tal vez pienso eso, porque en esos días yo siento que muero.
Me ahogo un poco cuando me miro al espejo
Cuando siento ajeno mi propio reflejo
Me tiro al suelo, me encierro más
Me alejo del progreso que se me prometió al despertar.
Los domingos son frustrantes
Yo le digo a mi mamá
Quien me sostiene la mirada con un profundo pesar
Me alivia cuando al menos nos sentamos a charlar
Y es que una plática suya me hace menos detestar
A este domingo frío que pone mi cuerpo a temblar.


