Versátil: La libertad de pensar
Osmara Rodriguéz
«Eso será problema de la Osmara del futuro»
Pensé para mis adentros cuando pospuse solucionar algunos problemas, sin embargo he sido alcanzada por las consecuencias de uno de mis peores hábitos, procrastinar .Y yo se que es relativamente normal posponer algunas cositas pero después de una crisis emocional me di cuenta que he dejado muchas cosas en pausa ,pero ni siquiera entendía el porque no paraba de hacerlo.
Se nos suele enseñar que la procrastinación solo ocurre por flojo y poco productivo. Se señala a aquellos que lo hacen y muy pocas veces lo vemos más a profundidad.
La procrastinación no es tan simple como solo ser perezoso, tiene una raíz emocional. El posponer innecesariamente las cosas se encuentra ligado a la incapacidad de manejar estados emocionales tales como la ansiedad,el estrés, miedo ,frustración,inseguridad o aburrimiento
La procrastinación funciona como una protección emocional temporal .Porque al posponer aquello que nos incomoda nos sentimos aliviados, pero los problemas y nuestras emociones no se irán para siempre solo por dejarlas para otro día. Todo sigue ahí y a largo plazo comienza a empeorar el panorama y es que en esa pausa la situación o el miedo pueden empeorar y los sentimientos de culpa aparecer. Volvemos a buscar ese alivio que sentimos al posponer.
El problema de la procrastinación va en aumento y es que a veces podemos sentir que el mundo va muy rápido que da miedo moverse, sentir que hasta la más mínima acción o conversión serán un fracaso así que mejor lo dejamos para otro momento . Pero eres consciente que deberías hacer algo y la culpa está ahí para recordártelo .
Dejar de procrastinar es complicado y más cuando se ha vuelto un hábito recurrente pero no es imposible ; podemos comenzar con aceptar la incertidumbre ante muchas cosas y recordar que cuando nos sentimos impotentes ante nuestras emociones y las situaciones, buscar ayuda de profesionales de la salud mental siempre será la mejor opción.
