Ansiedad
Escrito por: Alondra Grande
Yo te nombro, Ansiedad, rosal clavado en mi pecho,
helecho que cuelga de mi cabeza,
jacaranda que florece en enero,
enredadera que busca no dejarme avanzar.
Yo te nombro, Ansiedad, mar en fingida calma,
corriente que me arrastra entre sus olas de sal,
palmera que revienta con sus raíces el concreto.
Silenciosa tempestad.
Yo te nombro, Ansiedad, taquicardia roba sueños,
zumbido en los oídos, temblor de las manos,
dolor del vientre que hace mi cuerpa temblar.
Eres la extraña conocida que nunca se va.
Yo te siento, Ansiedad, me sigues a todas horas,
pegada tras mi espalda como silencioso mal.
Pareciera que somos tal para cual:
Vienes a prepararme sin decirme a qué debo escapar.
Y aunque en mi generas miedo, dudas, rumiación,
ni yo me escondo de ti, ni tu te ocultas en las sombras.
Ya no te evito, pues sé que en estamos juntas las dos.
Ansiedad, vienes conmigo. Ansiedad, quizá seas yo.
Incluso si te cargo prendida a mi pecho, mamando mi sangre,
Ansiedad, no me defines. No me limitas:
Yo te nombro, Ansiedad, rosal de de brillantes colores,
de esplendido aroma que obliga la calma encontrar.
Yo te nombro, Ansiedad, helecho que cuelga en mi cabeza:
rebelde, verde, sin forma aparente,
estabilizas a un ecosistema entero.
Proporcionas equilibrio y hábitat para los demás.
Yo te nombre, Ansiedad, jacaranda que florece en enero,
que bebo tibia para mi estomago desinflamar.
Cuando no deberias, vienes y avisas que algo anda mal.
El suelo es caliente, me dices, y sé que lo puedo cambiar.
Yo te nombro, Ansiedad, enredadera que me da privacidad,
abrazo que no permite a la tierra erosionar.
Siempre llegando más alto, te renuevas,
entre los muros que escalas, me traes un poco de paz.

