Colaboraciones| En todas las vidas hasta el último aliento.

En todas las vidas hasta el último aliento

Por Jessica Concepción Ruíz Tukuch.

Desliza las salvas por sus dedos.
Olor dulce y amargo en la punta de su lengua, en la palma
de su mano.
Respira hondo, traga saliva.
La soledad la acompaña como fiel amiga.
Brevedad silenciosamente oscura en la caída de sus
párpados, en la caída de sus mares.
Se mira al espejo y observa su lumbrera hueca.
Esclava de una eminencia que ya no existe.
Cayó en un hoyo donde ni siquiera Alicia cavó.
No hubo un conejo con prisa o un banquete esperando.
Se quedó sin tiempo, se quedó con hambre.
¿Quién podría cortarle la cabeza si no ella misma?
Desliza las salvas por sus dedos.
No tiene una espada, no tiene un cuchillo.
El canto hipnotizante la guía, recóndita en un susurro,
siempre esperó el abrazo sonoro.
Nadie más puede escuchar.
Mundo cruel, mundo inmundo.
Brutalidad sin compasión, ferocidad que la dejó sin ternura.
¿Dónde está el color de sus ojos y el brillo de sus mejillas?
En este mundo creció y se enfrentó a los demonios que
habitaban afuera y a los que habitaban en ella.
No tuvo escudos, ni polvo de hadas.
Hubo una flor con espinas y hubo un dedo sangrante.
Moza dormida con los ojos abiertos.
Pesadillas siniestras acechando su intensidad, reduciendo a
cenizas la delicadeza de su ser.
Desliza las salvas por sus dedos.

Mortalidad de cuentos, abismo de serpientes.
Ha bebido del veneno, ha mordido la manzana, se ha
enfrentado al dragón.
Nadie apagó el fuego, nadie pudo despertarla.

***

Mi nombre es Jessica Concepción Ruíz Tukuch y tengo 23 años. Amo la poesía y la música. Autopubliqué mi primer libro en 2024, En todas las vidas, hasta el último aliento, una compilación de poesía contemporánea y cuentos en prosa sobre el duelo y el «permitirse sentir, incluso si es doloroso». Creo que el arte no es solo una forma de expresión, sino también de sentir y vivir con intensidad; es un modo de preservar lo que somos.

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