Por Yaneli González Velasco
El 30 de abril yo quería darle a Eileen un día bonito, así que el plan para ese día era llevarla a una fiesta donde habría pastel, niños y juegos, sin embargo, no le dí más que una mamá que lloraba por una estafa telefónica. Ese día mi mamá llegó temprano a mi casa porque un día antes una amiga de ella, cuya residencia está en Estados Unidos, le había mandado generosamente un dinero, sin razón alguna, solo por tener la capacidad de regalar dólares. Entonces, en la mente de mi mamá estaba su amiga, y al recibir una llamada de una mujer con voz cálida, comunicándose como si la conociera perfectamente, mi mamá asumió que era ella, dándole el nombre a la mujer estafadora.
Mi pubertad fue en el sexenio de Felipe Calderón, por lo que ya antes habíamos estado expuestas a extorsiones telefónicas, donde supimos que hacer o estaban con nosotras las personas correctas que sabían qué hacer. Pero esta vez, solo éramos nosotras contra una red de personas diestras para el manejo de la información-identidad falsa. Al menos con tres personas distintas hablamos.
Mi mamá aseguraba que era la voz de su amiga, y que, por lo tanto, confiáramos. Nos dio el número de guía del paquete en DHL y un número para llamar y preguntar por su estatus. Todo sucedió tan rápido, mi mamá metió presión para que todo fuera así. Sin tiempo para pensar. Rápido porque estaba segura que era su amiga. Rápido porque estaba sucediendo algo increíble. La promesa de un tesoro. Y yo, una universitaria, maestra, correctora de estilo, con mucha afinidad a la lectura y la reflexión ME DEJÉ LLEVAR por la narrativa de estas personas. Dudaba en mi interior, pero al ver a mi mamá tan convencida, no me detuve a investigar ni de dónde era la lada de los números, ni si era en efecto su amiga con quien estábamos hablando, solo estaba en nosotras el deseo de obtener un paquete de lujo.
Este tipo de estafa se ha llamado “fraude del pariente” y se ha vuelto muy común en la región en años recientes. De hecho, las autoridades mexicanas la reconocen como una de las principales variantes de extorsión telefónica. La entonces Policía Federal la clasificó dentro de las extorsiones indirectas, describiendo el caso típico: un “familiar proveniente del extranjero detenido” que dice traer muchos regalos, pero necesita dinero para salir de un problema en aduana.
En números, las cifras muestran que el problema es significativo. Tan solo en México, de enero a noviembre de 2022 se registraron 877 reportes de intentos de fraude bajo la modalidad del “familiar que viene de visita” (prometiendo enviar regalos) ante el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia, sabiendo que no todos los casos se reportan, se entiende que el número es mucho mayor. Este tipo de engaño también se presenta en otros países de Latinoamérica. Por ejemplo, en Colombia las autoridades advierten que se ha vuelto común esta estafa dirigida a personas con parientes o amigos en el extranjero –incluso la denominan coloquialmente la “valija del tesoro” en algunas regiones, lo que indica que el fenómeno trasciende fronteras.
Es decir, esta estafa no funcionaría en lugares de Europa o Estados Unidos porque se necesitan victimas precarizadas o vulnerables, y aunque haya muchas irregularidades al momento de narrar la historia para caer en la trampa, quienes escuchamos la promesa de un tesoro, elegimos creer.
Aunque el supuesto paquete esté en otro estado distinto. Aunque al día siguiente no sea laboral. Aunque a cada llamada se presenten más y más anomalías, elegimos creer. Creer en que por fin algo importante está sucediéndonos. Ser las suertudas. Sí, compro el boleto de lotería con la certeza de ser la ganadora.
Así que hago una transferencia por una cantidad importante de dinero, mis ahorros de mucho tiempo, para renovar el supuesto seguro de un paquete carísimo, con pantallas plasma, iphones, ropa, calzado, accesorios, perfumes y joyas.
Justo hasta después de hacer la transferencia me doy cuenta de que todo es falso, pero ya es demasiado tarde. Ahora solo queda la sensación de culpa, de arrepentimiento, de autocastigo, de decirme: ¿Cómo yo pude caer en algo tan tonto?
Yo, quien siempre presumió ser brillante. Y así se destruye un poco la confianza en mí, en todo. Así me descubro siendo mi mamá, sin haber salido del trauma de la pobreza, de ver como he caminado en círculos desde siempre, entre promesas, guardando esperanzas, creyendo en que el otro tiene la razón. La promesa católica de que por fin en algún momento todo el sacrificio habrá valido la pena. De ser parte de un sistema que santifica lo material. De verme como una cifra más que cayó en una trampa tonta, ridícula.
Escribo esto porque estoy desbordada, herida y no sé qué mas hacer, sino refugiarme en las palabras, esconderme ahí, exponerme así. Aquí anexo los números de teléfono y el nombre de la persona a quien le transferí para que estén alerta, especialmente las personas mayores, quienes son su blanco:
Supuesta amiga (Imelda Jazmín Pérez Lara): +18177618263
Supuesto DHL: 6868536857
Supuesto DHL whats up: 6867471413
Actualmente estoy en contacto con la policía cibernética, sabiendo que esos ahorros ya están perdidos y que no fui nada inteligente, cuento esto para que no le pase a alguien más, porque sin importar el nivel de estudios o lo astutos que creamos ser, siempre habrá personas que busquen aprovecharse. Aquí dejo algunas recomendaciones para evitar caer en estas estafas:
Nunca, bajo ninguna circunstancia realices transferencias a personas particulares, las autoridades aduaneras/de paquetería jamás te solicitarán dinero a cambio de la entrega de un paquete
No compartas tu información personal, ya que le estás entregando a desconocidos datos privados como tu dirección de residencia o número de identificación y con esta información pueden perjudicarte gravemente
Si se tratase de un envío verdadero lo ideal es comunicarte directamente al número oficial de la empresa encargada de envíos y pedir una guía de la encomienda
Sé cuidadoso con la información que compartes en redes sociales, todo lo que publicas puede ser usado para hacerte caer en este tipo de engaños
Si eres víctima de este tipo de estafas o amenazas exigiéndote algún tipo de pago, denúncialo con las autoridades competentes
Asegúrate de que la persona con la que estás hablando sea quien dice ser, si te pide un favor parecido puedes optar por realizar una llamada telefónica directamente o asegurarte con algún familiar cercano si la persona en efecto está programando un viaje a México.

