Serena en el mar y la arena | Datchtilidi

Unsplash/ V. Propletova

Por: Anel Solis

En un bosque mágico, donde el aroma de la hierba fresca se funde con la brisa de la mañana, el canto de las aves migratorias entona un recital celestial. Un arroyo caudaloso murmulla entre las rocas, sus aguas cristalinas brillan como diamantes en bruto, mientras peces de vivos colores se deslizan entre la arena, nadando contra la corriente de un mañana sin nombre.

En lo profundo de esas tierras, donde el bosque oculta sus secretos, tres ninfas recorren el sendero marcado por la madre naturaleza. Se encaminan hacia su refugio, guiadas por el eco de sus propios pasos.

La primera, sabia y longeva, carga con las estaciones en su mirada y el peso del tiempo en sus palabras. La segunda, aún joven, ha aprendido a levantarse de cada tropiezo sin detenerse. La tercera, inexperta, apenas ha dado dos vueltas alrededor del sol.

De pronto, la voz de la anciana irrumpe con fuerza en el aire:

—¡Datchtilidi, Datchtilidi! No te alejes de nosotras.

El peligro acecha. Criaturas sombrías recorren el bosque encantado en busca de almas inocentes. Muchas ninfas de eterna belleza han caído en sus garras, su esencia robada, su piel frágil como las hojas de los sauces, desgarrada por manos impuras.

Pero hoy, la fortuna está de su lado. Las tres ninfas llegan a su destino sin una sombra de la barbarie sobre ellas. Mientras permanezcan juntas, nada podrá dañarlas.


-Serena en el mar y la arena

Publicado por anelsolis2815

Me gusta escribir a las personas que amo, a las personas lejanas a mi y principalmente a mis miedos, anhelos, alegrias y sentimientos. La escritura es un desahogo para mi, es mi lugar seguro, es mi diario confidente que me escucha y yo a el. En mis escritos comparto un poco de mi pero a la vez es una gran parte de lo que más disfruto de esta vida. -Serena en el mar y en la arena

Deja un comentario