El ojo de Lya | FLOW: La melancolía de fluir 

A finales del 2024 descargué una película animada que captó atención por su portada: un gato negro de brillantes ojos dorados. La sinopsis: «Un gato se despierta en un mundo cubierto de agua, donde toda la humanidad parece haber desaparecido”. La animación es simple, pero no le resta belleza; pero la trama desembocó una angustia que me hizo abandonar la película antes de la mitad. Sin embargo, por el reciente auge de que la película empezó a proyectarse en cines, volví a darme una oportunidad.

Título original & dirección: Flow – Gints Zilba

País, año, idioma original: Letonia – Bélgica – Francia. 2024. Sin diálogos. 

Duración: 84 minutos. 

Arco narrativo: Un gato junto con otros animales, un capibara, un lémur, un ave secretario y un perro labrador enfrentan una catástrofe que parece haber terminado la vida humana. El agua, que continúa creciendo, es lo único que vislumbra en el horizonte. Es en un velero en donde estos animales se unen y viajan. Más allá de ahondar en el arco narrativo de los conflictos y problemas que enfrentan, son las metáforas que el filme emplea para empatizar con los espectadores; el capibara que afronta el futuro con despreocupación y tratando de apoyar a los demás, un lémur apegado a sus posesiones materiales, un ave que desafía a su familia en defensa de sus ideas o un simple gato que enfrenta el miedo a lo desconocido para  poder ponerse a salvo.

Conflicto: Ocurren varios conflictos durante la película, el principal es sobrevivir. El gato es capturado por un ave, luego cae al mar y antes de ahogarse sale a flote por una ballena. En un momento el agua empieza a descender de forma drástica y el velero queda varado en un árbol, entre todos los animales ayudan a rescatar al capibara que quedó adentro. 

Desenlace: Con el nivel del agua más bajo y el velero destruido, el grupo de animales quedan expectantes a mitad de un bosque, el gato olfatea algo y corre para encontrar a la ballena en el suelo intentando sobrevivir. Sin embargo, en una escena post-créditos, se ve el paisaje de un atardecer y aparece la ballena nadando.

Protagonista: Un gato negro que por el creciente nivel de agua tiene que dejar su hogar. Salta a un velero donde viaja un capibara, que funge de mediador y brinda armonía con los demás animales que se integran. Un lémur que gusta de recoger cosas y llevarlas en una canasta.

Protagonista: De una parvada de aves secretario uno de estos es dejado atrás, herido, y se une con el velero; de igual forma un perro labrador que al inicio está en manada con otros perros, se une al grupo del velero.

Reflexión: Si pudiera resumir esta película en una única palabra sería: angustia. Como fanática de los gatos, desde las primeras secuencias del gatito escapando de los perros, luego cuando se encuentra rodeado de agua, y fue un sentir que perdura durante toda la película. Sin embargo, como he mencionado, uno de los objetivos del arte es evocar un sentimiento, esta película logra este cometido. De nuevo estamos ante una película animada, sin diálogos, repleta de simbolismos, que nos permiten encontrar aprendizajes, aclaro, estos los señalo a modo personal, ya que al ser un filme tan emocional, cada espectador puede evocar diversas reflexiones.

  • A veces la vida nos va a poner ante situaciones que nos obligan a dar un salto y es necesario perder el miedo.
  • Esta vida es intempestiva e inesperada, pero ayuda ser optimista y mantener en calma la ansiedad.
  • Para sobrevivir es indispensable observar y aprender en un proceso continuo. 
  • Nuestras posesiones materiales no son intrínsecas a nuestra existencia, puede que en algún momento debamos dejarlas.
  • Lo fundamental es aprender a confiar y saber apoyarnos en otrxs, para navegar en la vida; sin embargo, es importante no olvidar nuestro espíritu de independencia.
  • A través del tiempo será inevitable perder a nuestros compañeros de viaje.
  • En algunos casos nuestra familia de sangre no compartirá nuestra filosofía y/o dejará de ser un lugar seguro.

La traducción del título es “Fluir”, un modo con el que pocas veces vivimos, nos agobia el estrés o ansiedad por la incertidumbre del futuro; pero siempre pienso que al final, la realidad ocurre en forma menos catastrófica de lo que nuestra mente imaginó; no olvidemos que lo único constante en la vida es el cambio. Es decir, que tendremos etapas con la misma calma de un gato que duerme en el mástil de un barco y otras, en las que sin aviso, el caos irrumpirá en esa calma, y será llevadero cuando sepamos a quien subir al barco de nuestra vida. 

Recomendación: ¡Por supuesto! La película es emotiva y el arco narrativo deviene, sin aludir al positivismo tóxico, en un mensaje de aprender a perder el miedo al cambio, tener optimismo y calma antes el caótico e incierto futuro. Hay secuencias que me parecen destacables, como la manada de ciervos andando en círculos, enmedio el gato negro asustado, el agua irrumpiendo con furia y de repente vemos que era un sueño del protagonista; otra escena conmovedora es el ave trascendiendo, volviéndose uno con el universo, abajo, un pequeño gato que le maulla en despedida o congoja por verlo partir. Flow es muy oportuna para desconectar la rutina y poder conectar en nuestro sentir. 

Nota al pie: Con la escena post-crédito se entiende que el agua volvió a inundar todo, y nos cuestionamos en qué ocurrió con los animales ya sin velero. Me quedo con el comentario que el director dijo: “Es un final esperanzador. Ya que el gatito aprendió a superar sus miedos y ahora tiene amigos que lo ayudarán a afrontar cualquier situación”.

Publicado por Liana Pacheco

Liliana Ruiz P. Escribe bajo el seudónimo de Liana Pacheco. Estudió licenciatura en Administración. Lectora ferviente que emprendió a escribir sus propias historias.

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