Dos por un cuarto de hora


Por Elizabeth Vázquez Pérez

Lizzie Vp


Caminaba de regreso a casa, hacía demasiado calor y en mi mente solo pensaba en hablar con él. El día anterior me había hecho una propuesta demasiado sugestiva y cautivadora para mi pensar, y para mi vagina mucho más. No había dejado de pensar en su intrusa proposición, tener un encuentro del tamaño de Las Vegas.

Dentro de mí había demasiado calor, ideas insinuantes, juego y locura sexual que sentía extremadamente en la humedad de mi clítoris, de mi panti, solo con pensarlo. Al llegar a casa, tuve un instante de lucidez y me di a la tarea de revisar mis mensajes: ¡Estaba ahí! Revisé de principio a fin, era imposible que fuera él, tan joven y guapo, pero me arriesgué. Decidí contestar y afirmar su proposición. Inmediatamente me dijo que me quitara la ropa. Preferí ir a la ducha cuanto antes y enjabonar mi cuerpo. Lo vi entrar y, besándome, llegó a tocar lo indefinido; sentí tanta hambre que ni lo sentí llegar. Accedí por igual, penetrarme se sentía tan bien que pedí más sin parar. Nos dirigimos a la recámara y entre risas nos abrazábamos, puesto que un curioso observaba por el jardín en ese gran ventanal. Eso no impidió que siguiéramos porque aumentó más la sensación por querer llegar al clímax en su totalidad. Él solo me pedía que aguantara más porque quería enseñarme nuevas sensaciones, creyéndose un máster, y lo fue. Me colocó en la silla de paja al lado del clóset, que lastimaba mis caderas en cada embestida; el sudor nos hacía resbalar. Nos olvidamos de todo, solo nos dimos a sorbos de tan sedientos que andábamos.

Terminamos ambos en un dos por cuarto de hora. Yo montaba y él sobre mi pecho tratando de no dejarse ir, eso recuerdo.

¡Qué placentero fue! Ambos descansamos acompañados de un «te amo» espontáneo.

En ese elixir de placer, tomé mis panti y las coloqué en su lugar. Era ya tarde. Nos despedimos con un «like» y un «¡MUAAAA!». ¿Qué puedo hacer ahora si confirmo lo que tanto me advirtió? Sin duda quiero más.

Derechos reservados a su autor.


Sobre la autora


Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros, facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Cuenta con un Diplomado de ensayo literario avalado por la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado de Puebla con el autor José Luis Dávila (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo «Solo ellos pueden hacerlo» , relato » Dos por un cuarto de hora», 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista «El Cisne»(poesía)Participó en el concurso de Poesía de editorial JBernavil España (2021) con poema MI VOZ,MI Voluntad.
Cuenta con un Diplomado de Mediación Lectora, Fomento a la lectura en FCE .(2023).Su Club de lectura llamado Lectores A marte, ida y regreso el cual pertenece a Clubes de lectura ciudadanos, FCE. Es coordinadora y editora en redes sociales La Coyol Revista

Publicado por LaCoyolRevista

No sé quien soy. No ando en busca de estilo, sino de retos.

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