Una sola exhibición


Por Eva Woog


En espera de que llegues, escucho el sonido de las manecillas del reloj, voces dentro de mí que me dicen: «Estás a tiempo de irte y no seguir con esta lectura que es conocerte y sentirte». Manecillas, voces, manecillas, voces. Me pregunto: «¿Cuánto más vas a tardar en llegar antes de que yo tome la decisión de huir?». Es lo sensato, salir de ese espacio lleno de gente y ese inmenso reloj marcando los segundos, los minutos, las horas. Manecillas, voces, manecillas. ¿Irme? Quedarme con los deseos reprimidos. Mi cuerpo se tensiona al pensarte e imaginar tu lengua, tus dedos, todo tú recorriendo mi cuerpo.Me encuentro entre toda esta gente que pasa sin formas junto a mí, no me ven, como si fuera una sombra. Tienen su prisa y yo la mía, que es la espera de verte llegar. Me asfixia este lugar que tú elegiste para nuestro encuentro. Siento los movimientos de este espacio infinito que no tiene sentido, solo sonido. Manecillas, voces, manecillas, voces. Quisiera que se callaran, no quiero que interrumpan mis pensamientos donde solo estás tú sobre mi cuerpo. Este cuerpo que no te conoce, que no te ha sentido pero te desea con un calor que sube desde mis pies, pasando por mis piernas desnudas, mi sexo húmedo de imaginarte, mi abdomen plano que vibra de emociones desconocidas, mi corazón que parece salir de mi pecho perforando mis senos palpitantes, expectantes, mis brazos abrazando tu cuerpo, mis manos recorriendo tu cuerpo viril y tu miembro erecto, con ganas de lamerlo y sentir su penetración entre mis piernas, mi boca abierta esperando la tuya y tu lengua recorriendo esa cavidad deseosa de un beso, tus manos sobre mi cabello alborotado, sudado de tanta excitación por ese momento esperado. Sigue pasando el tiempo. Manecillas, voces, manecillas, voces. Todavía estoy a tiempo de salir de aquí, de evitar este error, este peligro que me puede llevar a la locura. Espero.Manecillas, voces, manecillas, voces. Cada vez se escuchan más fuertes y de pronto, sin darme cuenta, se silencian. Veo a la puerta de entrada marcada por un letrero medio borrado que dice «Hotel». Te veo, llegaste. Sin querer o queriendo me vengo, siento la humedad entre las piernas, mojando esa ropa interior nueva escogida especialmente para ti, esa sensación de las aguas de un río fluyendo para encontrar el mar y entrelazarse en movimientos confusos de agua dulce y salada.Manecillas, voces, manecillas, voces. Me ves como si nada, me saludas a la distancia, te acercas, te veo a los ojos, me besas suavemente en la boca. Siento derretirme entre tus brazos, ya no solo eres un pensamiento, estás aquí, te puedo sentir, te toco. Mis voces internas siguen diciendo: «Vete, vete, vete». Manecillas, voces, manecillas, voces. Quieren evitar el dolor de la separación al final del acto donde la naturaleza lleva al clímax. Las callo, mi voluntad está sometida. Quiero ser libre, no busco lealtad, desilusiones he tenido demasiadas. Tomas mi mano, con ello escribo mi destino. Manecillas, voces, manecillas, voces. Me conduces al ascensor. Se abre la puerta. Por un pasillo me conduces y me dejo llevar a una habitación con lo necesario para un momento de placer. Cierra la puerta, finalmente se callan el reloj y las voces del lobby. Mi deseo crece al sentir tus manos desabrochando mi blusa, bajando mi falda. Me ves con la ropa interior elegida para ti, me besas, me tocas, me penetras y estallamos en un orgasmo parejo. Soy feliz. Después de tanta espera, mis deseos fueron consumidos en una sola exhibición. Nos vestimos, nos despedimos, nos alejamos. En cuanto lo veo salir por la puerta por donde llegó, me quedo escuchando: manecillas, voces, manecillas, voces.

Mi nombre Evangelina Woog  Flores, me dicen Eva para abreviar, nací en la CDMX, en 1961, soltera, madre, mujer, amiga,  licenciada en administración de instituciones, desde hace 10 años pertenezco al taller de lectura El Juglar donde además de leer, escribo, a partir de ahí he participado en varios talleres donde los temas son muy diversos y la escritura fundamental, aquí comienzo esta etapa de escritora, no es tanto como lo hago, si no que me animo hacerlo, la practica ira mejorando esta actividad nueva para mí.

Publicado por LaCoyolRevista

No sé quien soy. No ando en busca de estilo, sino de retos.

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