Acróstico


Por Mailet García


Entró por los sentidos: su cálido color, su febril textura, su sutil aroma.

Recorrió rápidamente el trayecto hasta endurecer los pezones.

Oscilante, recorrió la espalda larga y erizada.

Titubeó y se detuvo en el ombligo para estremecer el cuerpo que habitaba.

Inquietante hormigueo suavizó las piernas al tiempo que se preguntó:

¿Son tantas sensaciones posibles de contenerse en una sola piel?

Mágicamente sucede. En el recorrido de cabeza a pies, la boca solo alcanzó a decir:

¡Oooooh!

Publicado por LaCoyolRevista

No sé quien soy. No ando en busca de estilo, sino de retos.

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