Letras que ab (sorben/sortan) | Desbloqueo monstruoso

Maleni Cervantes

Dicen por ahí que hay días buenos y malos. Más, la verdad es que hay mucha certeza en dicha afirmación. O al menos, es lo que pienso, ya que desde mi experiencia me ha tocado experimentar días interminables en los que no paso de ser espectadora de todo lo que sucede en mi alrededor. Sin poder decir mínimo una barbaridad, sin poder escribir ni una oración simple.

Últimamente he sufrido de bloqueos creativos, en los que no puedo definir la impotencia que siento al anhelar escribir algo cuando realmente termino por mirar el ordenador durante horas sin que salga palabra alguna que valga la pena.

Aunado a eso, como si de una racha de mala suerte se tratara, mi incompetencia para escribir se une a mi imposibilidad de leer, de poder concentrarme para sobrevivir a más de una página al día de un libro que haya llamado mi atención.

No es que quiera justificarme, queridos lectores. Pero sí, he de confesar que mi ausencia en la escritura de las columnas se debe a esta racha en la que me carcome el deseo de saber de qué les hablaré en determinado día.

No obstante, así como hay rachas malas, hay otras tan intensas como la necesidad de respirar, dormir, comer… Lo que me conduce a hablarles acerca de un libro que logró cautivarme al grado de ayudarme a recuperar mis ganas de leer y reseñar una lectura amena para ustedes.

Aunque, antes de hablar de dicho libro, me gustaría que sepan que el encuentro con esta lectura fue tan asombroso e inesperado que ni siquiera yo creí que fuera a pasar algo así.

Imaginen que un día fui a vagar por la línea tres del tren ligero de Guadalajara y de repente me encontré a un joven que vendía sus libros afuera de una estación.

A este chico ya lo había escuchado nombrar por otros compañeros de la licenciatura de letras, mas nunca había tenido la oportunidad de conocerlo en persona, y mucho menos había tenido la suerte de conocer su obra.

Bueno, pues resulta que afuera de esa estación se encontraba Aldo Goca, un artista que se dedica a la promoción de la literatura con tintes misteriosos y de terror. Un chico que ha tratado de cautivar a los lectores con sus creaciones monstruosas.

Por lo que, cuando me crucé con él, sin dudarlo adquirí sus libros a la espera de una aventura. Quería conocer otra faceta del talento mexicano contemporáneo. De esta manera terminé por hojear El origen de los monstruos.

¿Y qué creen? Una página me llevaba a otra y otra más, hasta que terminé por devorar el libro con la ansiedad de una persona sedienta que se cruza con un río cristalino en medio del desierto.

Siempre he creído que la manera de romper con los bloqueos tanto lectores como de escritura es comenzar de a poquito. Conocer las letras que conforman palabras y las palabras que conforman oraciones. Motivos por lo cual este libro me ayudó a romper con mi racha de abstinencia literaria.

Es una obra que se compone de 169 páginas. En ellas encontraremos una serie de microcuentos que te hablan de diferentes criaturas misteriosas que te dejan una sensación de suspenso e inquietud. Textos que, aunque son breves logran cautivarte de principio a fin. Más, como si fuera poco, Aldo tiene la cortesía de regalarnos ilustraciones maravillosas que te ayudan a contextualizarte adentro de los relatos.

Es decir, este libro es una obra maestra caracterizada por la combinación ideal entre un texto breve y fácil de digerir, y la sutileza del arte del dibujo con sus trazos y técnicas que harán que como lectores tengamos una serie de pesadillas o que al menos terminemos por ser conspiranoicos.

Ustedes se preguntarán a dónde quiero llegar con esto. La respuesta es sencilla. Me gustaría recomendarles este libro si son amantes del terror, si están comenzando con el hábito de la lectura o si quieren gozar de una lectura amena en sus trayectos al trabajo o escuela.

Sus microcuentos funcionan como un universo ficcional por sí mismos, pero a la vez si lees el libro en orden te darás cuenta que cuando los unes puedes crear un universo ficcional más complejo que trabaja como totalidad.

Digamos que este libro es como una construcción de lego, puedes unificar sus partes como si fuese un rompecabezas y dependiendo de los ángulos en que lo vean pueden interpretarlo de una manera única.

Por otro lado, para finalizar, les recomiendo tres de mis relatos favoritos en este libro. El primero es “Problemas en el baño” porque me identifiqué con algunos problemas que tiene el protagonista en cuanto su salud intestinal, y ahora me siento altamente preocupada cada que voy a hacer mis necesidades biológicas.

El segundo, “Vestigios monumentales” porque nos recuerda la relación de los lingüistas con el mundo de lo desconocido. Digamos que le da un toque sensual a algunas de las materias que vi en mi carrera profesional.

El tercero, “Vidrios rotos” porque lo relaciono con la construcción de un terror clásico al estilo de las leyendas que se esparcen en el pueblo en una buena cena familiar donde se pretende asustar a los más pequeños.

Ahora sin más, me despido de ustedes y me disculpo por no poder profundizar aún más en mis relatos favoritos, pero espero que comprendan que tampoco quiero darles muchos spoilers porque mi intención es invitarlos a leer este libro.

Por otro lado, y si no es mucho pedir, me gustaría que si tienen la oportunidad de leer esta obra puedan escribirme cuáles son sus monstruos favoritos que conocieron gracias al gran Aldo Goca.

Referencias

Goca, A. (2024). El origen de los monstruos. México: Talleres Fábrica de Libros.

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