
Por Madeline BO.
Él, él, él… Tan callado y reservado al que he desnudado sin quitarle la ropa, constantemente piensa que no lo deben amar, pero es una persona muy especial.
Siempre escondiéndose de sí mismo, de su propia vida como si fuera a caer en un abismo.
Gabriel, dueño de mis días de primavera, nunca me ha regalado una flor y mucho menos una carta que hable de amor, obviamente tampoco me ha dedicado una canción.
Podría decirse que no le gustan mis días nublados, huye cuando están llenos de lluvia supongo por el temor a ser salpicado.
Lo sé; esto se lee triste y decepcionante, pero la realidad es más interesante.
Él siempre busca sacarme una sonrisa en mis días tristes, me escucha hablar y hablar cuando me quiero desahogar.
Siempre proporciona calor cuando mi cuerpo lo necesita, camina conmigo y mis silencios, me llena de momentos dulces de esos que llenan mi estomago y mi alma.
Trata de aliviar el cansancio cuando mi cuerpo esta apunto de desfallecer, me escucha y me lee aunque muchas veces no me llegue a comprender.
Fiel acompañante de mis aventuras en esta ciudad y un poco más allá. Creo que su cabeza y su corazón deberían dejarse llevar y hacerse a la idea de que lo van amar.
Gabriel, Gabriel… ya deja de tanto pensar y abre tú ser para lo que te van a entregar.


