Los tambores y las cuerdas cesan su canto. Es hora de la palabra. Quienes organizan nos cuentan, nos hacen partícipes de las razones y las obras. Los cronistas estamos invitados. El festejo es de los cinco mercados: Nave Mayor, Nave Menor, Comidas, Anexo y Paso a Desnivel. Así se llaman a sí mismos. En cada sección hay un género de productos diferentes. Los organizadores agradecen la oportunidad de tener un modo de llevar sustento a sus hogares a través del comercio.
Es entonces cuando nos disponemos para el recorrido de celebración: a la cabeza, los danzantes de la mexicanidad; enseguida, vistosos y alegres, los chinelos provenientes de diferentes regiones de la ciudad. Llegan también comparsas de Tlayacapan, Morelos. La música corre a cargo de la Banda La Higuerita, de Milpa Alta. Cierra el desfile un contingente de asistentes que se va haciendo más numeroso conforme se avanza.
Salimos del atrio de la iglesia. Nuestro primer punto del recorrido es ornamentado por las flores y los arreglos exóticos. Es imposible dejar a admirar el trabajo cada vez más refinado de los floristas. Es una explosión de color y aromas delicados en creaciones artísticas artesanales.
La gente nos mira al pasar. Cientos de celulares transmiten en vivo y toman fotos. El festejo también es virtual a través de las redes sociales. Ya el ritmo de la música de viento nos ha contagiado y avanzamos a brinco de chinelo. Aunque no domino el baile, pronto agarro el ritmo y voy dando tumbos entre puestos y toldos coloridos donde se venden globos, comales, ropa, botes lecheros, anafres, cubrebocas, quesadllas, pancita y una infinidad de productos imposible de enumerar. Miro y bailo; bailo y se me hace agua la boca.
Este tzineloa (en náhuatl, movimiento de caderas) es todo un jolgorio. Dicen que los primeros chinelos surgieron porque los adinerados hacían su carnaval y no invitaban a los pobres. Entonces hicieron su propia fiesta. Con máscaras y ropa desgastada, bailaban burlándose de los ricos. El sombrero chinelo ridiculiza los atuendos en la cabeza de las damas de la sociedad.
Imagen: Máscara de Chinelo @Susana Argueta.
