Cartografías del instante| Mirarse al espejo

Mirarse al espejo

por Anyela Botina

«Tu presencia pequeñas cosas» J.D

El dedo de Sofí apunta hacia un gran letrero que dice E L I X I R. Ella pasa primero y es atrapada por las luces de neón. Parece que todo ha cambiado, Sofí ya no está triste, ahora es una mancha rosa con una gran sonrisa blanca. Me miro en los espejos, no soy inmune a las luces, mi mirada dice ven, ven aquí, aquí donde somos dos. Vuelvo a la sonrisa de Sofí, busco en su sonrisa un rastro de tristeza, pero solo hayo la mía propia y duele.

Sofi te apunta con su dedo, me miras y sonríes. Te esquivo mil veces, pero tu mirada me busca entre las luces de neón. Tu mirada que dice ¿te acuerdas? Yo te digo si, pero tú no te das cuenta, luego tarareo la canción de fondo y la levedad se apodera de mí, la levedad que te mira, que mira tus ojos que amo, que logra por un momento descifrar tus palabras que no entiendo. La canción sigue sonando en un tiempo que no existe y jura solo poder mirar atrás, sólo puedo mirar atrás y sentir que vuelvo a estar aún viva para el amor

Sé que ninguno de los dos dará un paso al frente o a la derecha, a la izquierda, arriba o abajo. Sé que daremos muchos pasos, pero todos hacia distintas direcciones, hacia una izquierda de mala suerte, hacia una derecha de semáforo, hacia un arriba de vuelo de pájaro, pero no un paso hacia mí, donde estoy yo, dando pasos en falso, de flamenco, de borracho, sin una línea roja que me diga por donde ir para alcanzarte ni un dios que me diga con su dedo y me señale mi propio camino. Pensar que solo se necesitaría un paso.

Reviso el celular, hay un mensaje tuyo en la pantalla. No soy inmune a las luces de neón, rio con la libertad que da estar mareada y que hace que todo suene ridículo, que tus palabras no duelan. Te regreso el mensaje y Sofi juega con su dedo en mi pantalla, reímos y me dice, ¡que tal ese man!

La voz de Joe Dassin es como un espejo roto, agrietado en una vocal, una que no logro definir, quizás la «a», me quedo detenida en esos trozos, en pequeñas escenas que van hacia atrás. En el dedo de Sofi apuntando a un cuadro de Guns N´Roses y en el dedo torcido de Mamá que apunta a los santos y me dice «vea que lindo el semblante de la virgen» y me asegura que si rezo lo suficiente tendría un semblante así de bonito. Rezo la oración a san miguel arcángel y me imagino que cada oración es como aplicarme una crema milagrosa que me quitara los granos de la cara. Tanta oración no sirvió de nada, las marcas igual se siguen notando, solo las luces de neón las ocultan un momento.

En medio de esta escases de futuro, también están tus manos que mensajean cualquier cosa, ese mensaje que al fin llega, pero no puede unir el tiempo, lo que perdimos en el camino, lo que hizo con nosotros el olvido. La canción esta rota, agrietada en algún lugar que no logro definir, es el tiempo que perdimos, el tiempo que quisimos matar juntos y al final un pararara pararara… eterno.

Anyela Botina (1993. Pasto, Colombia). Soy profe de filosofía y hago reseñas de escritoras latinoamericanas en Tejiendo Historias. También, puedes escucharme en Historias de Barbaros. Puedes visitarme aquí👇https://linktr.ee/anyelatelocuenta

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