Escrito por: Alondra Grande
Mayo
¿Dónde está el alma?
¿Dónde la he dejado?
Se mojó bajo la lluvia de agosto,
cuando el frío no calaba
y el rocío no enfermaba.
La tendí bajo un árbol de limón,
le pedí que aguardara mi regreso.
Ahora vuelvo y se ha marchado
escapó como escapan los suspiros
entre un par de labios apretados.
Desde entonces ando con los pies arrastrando,
el amanecer no me produce asombro,
no encuentro satisfacción en lo que antes me daba gozo
¿Acaso me ha abandonado?
¿Huyó al saber que la estaba buscando?
¿Dónde he dejado el alma?
Si alguien la ve, por las noches, cantando
o riendo cuando pasa un párajo
díganle que sueño con haberla encontrado.

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