Susana Argueta
Mi mamá hacía su mandado en La Merced, recién el mercado había estrenado su propia estación del metro, la de la línea rosa y el huacal con manzanas. Me divertía mucho ver cómo en las salidas de la estación había escaleras que llevaban al interior del mercado y no a la calle. Las bolsas del mandado de plástico colorido se llenaban con los víveres para toda la semana. Recuerdo como olía a frutas y verduras desde que el vagón del tren llegaba a la estación. Eran los años setenta y la línea uno del tren metropolitano todavía lucía brillante y nueva.
Después de muchos años regresé a La Merced. ¡Cuánto ha cambiado el lugar! El mercado ha rebasado sus propios muros y se extiende más allá de sí mismo, como un corazón latiendo fuera de su cavidad. Una vida comercial en ebullición.
Busco la iglesia de La Palma, apenas visible entre puestos ambulantes apostados en las banquetas de la avenida Circunvalación. A pesar de ser temprano, ya hay mucha gente. Tengo que cruzar la avenida a la brava y me atravieso entre los autos que no tienen más que detenerse para permitirme el paso. El día es fresco a esta hora, pero seguramente hará calor más tarde.
De entre los puestos emana la música:
“Mueve la butaca-taca
Rompe con el taka-taka
Siempre con la faka-taka, rakataka”
El ritmo es pegajoso, aunque la letra no me dice mucho. Me recuerda el éxito ochentero de la Sonora Dinamita.
“No te metas con mi cu cú,
No te metas con mi cu cú
Yo sé que tienes tu mujer,
Así que deja mi cu cú”
La cita es a las 9:30 de la mañana. Es el aniversario del mercado de La Merced. Se agrega al festejo el mercado de Jamaica que cumple la misma edad: 65 años Inaugurados ambos el 23 de septiembre de 1957, se han reunido en una especie de calenda para hacer un recorrido por los pasillos del mercado. Es 23 de septiembre de 2022.
