
Por Aimeé Miranda Montiel
Escribir es un acto demasiado personal e íntimo, escribimos muchas veces cuando estamos solxs, y en caso de estar rodeadxs de otras personas, escribimos en el silencio, porque estamos clavadxs en nuestros pensamientos, en estructurar ideas, historias o en recordar cómo nos hizo sentir algo, cómo reaccionamos ante ciertos eventos, o en el caso de que escribamos ficción, hacemos lo mismo poniéndonos en el lugar de nuestrxs personajes.
La escritura suele ser un oficio de solitud, por ello, es que en ocasiones nos resistimos a mostrar lo que escribimos, porque es una manera de desnudarnos frente a alguien más, porque es mostrarle una parte nuestra a unx desconocidx, porque es dejar pruebas fehacientes de lo que hay en nuestro interior (aun cuando escribamos ficción), pues todo lo que creamos tiene algo o mucho de nosotrxs.
Si bien es cierto, se escribe por una necesidad de plasmar una historia, una vivencia, un pensamiento, y de alguna manera, con el simple hecho de escribir ya se cumple con gran parte de esa necesidad; sin embargo, ¿quiénes seríamos sin las historias que otrxs nos han contado?, ¿quiénes seríamos sin las ideas de personas distintas a nosotrxs?, ¿quiénes seríamos sin esos mundos ajenos a los que sólo nos hemos podido asomar a través de leer historias de otrxs?
Por ello, compartir lo que escribimos es vencer el miedo al juicio de otrxs sobre lo que escribimos o sobre la manera en que lo hacemos, es romper la barrera de lo íntimo para que otrxs tengan nuevas perspectivas del mundo o de sí mismxs, es estar dispuestxs a equivocarnos, a reescribir, a modificar partes de nuestros textos que a veces son confusas, pero también estar dispuestxs a tocar vidas con nuestras palabras, a recibir gratitud y admiración por quienes nos leen, es también una forma de vencer el egoísmo o la falsa vanidad, para mostrar la magia que vive dentro de nosotrxs.
Hoy te invito a que muestres lo que escribes, porque una parte de la liberación que nos da la escritura es al momento de ejercerla, pero a veces es aún más liberador cuando permites que alguien más te lea, cuando te dejas que esa otra persona entre a tu mundo.
Gracias infinitas por estar en este espacio una semana más, gracias infinitas por iniciar conmigo este nuevo ciclo 2024 en el que sé muchas letras compartidas nos aguardan y en el que deseo y elijo que esta parte de mí, te siga inspirando a escribir.
Te dejo estas líneas que brotaron hoy:
Me confundo y me esclarezco,
camino y sueño despierta
me meto en tu mente y terminas en mi cuerpo,
escribo para revivir historias o vivo del recuerdo,
invento o me reinvento,
¿estoy en un laberinto o en un conocido trayecto?
Gracias infinitas por leerme, puedes escribirme en los comentarios de este blog, o por DM en Instagram: @leer.eschingon o @viveconmagia_eclecticaheal.
Y sigamos juntxs escribiendo, porque ESCRIBIR NOS LIBERA.
