Escrito por: Alondra Grande
Querida Yo (II):
Te escribo porque sé cómo te sientes,
Te escribo porque sé que encuentras consuelo entre las palabras que no dices.
Hace años que no esperas que nadie venga a salvarte
Salvarnos a nosotras mismas es liberador y díficil.
A veces se siente como si nos hubiéramos equivocado.
¿Por qué seguimos sintiendo el pecho vacío?
¿Por qué nuestras manos siguen temblando?
Existe un después del «felices por siempre».
Querida yo:
Sé que estamos asustadas
Temblando de miedo todas las noches
Tan deseosas de sentir
Y aterradas de lo que estamos sintiendo.
No sé a dónde quiero llegar con lo que hoy te escribo.
Hace un año cuando lo dije parecia saberlo.
Mis dedos bailaron entre el teclado
Y al final las palabras nos dieron consuelo.
Pero hoy, querida yo, hoy no lo encuentro;
Y está bien.
Podemos sentirnos agobiadas, está bien.
La neblina invade nuestra mente y no encontramos palabras,
Está bien.
Tal vez hoy no sepamos qué haremos mañana,
Y está bien.
Querida yo:
Tenemos tiempo.

