Por Paola Rodríguez
Santa María Guadaña
El pueblo de Santa María Guadaña está lleno de cadáveres, muertos que se ven esparcidos por todos los rincones, en los lugares más insólitos . Algunos son relativamente nuevos, y conservan sus facciones, otros tantos están comenzando el proceso de descomposición e incluso hay un par que han quedado reducidos a sus huesos. A veces los ves a mitad de la avenida principal y parece que toman el sol, también puedes encontrarlos sobre las lavandas que plantaron alrededor de la alcaldía con la idea de disimular el olor. Recuerdo que hay un par en las últimas bancas de la parroquia, también están en la sección de carnes frías del supermercado y si te descuidas, los encontrarás sentados cómodamente en el sofá de tu casa.
Cuando comenzó, sus rostros rondaban los noticieros esperando que sus familias los reconocieran o algún buen samaritano les diera sepultura, la gente los miraba buscando algún rastro de familiaridad que les recordara quienes eran y temiendo que se tratara de algún conocido que estimaron, incluso se encendieron algunas velas y les rezaba un par de días, para que sus almas tuvieran el descanso eterno. Es de suponer que todo cambió cuando el número de muertos rebasó el de los vivos. Poco a poco se dejaron de mirar los rostros, se apagaron las velas y cesaron los rezos, quizá hasta sus almas terminaron por irse.
Ya no se escucha a nadie preguntar quiénes eran o cómo llegaron ahí, se volvieron tantos que simplemente se ha aprendido a vivir con ellos. Algunos ciudadanos les han buscado una utilidad, los entierran en los jardines para que fertilicen sus rosales, la Escuela de Medicina tomó varios cuerpos para las prácticas de los novatos y otros han acabado como piezas de arte moderno en el museo de la ciudad… pero no importa cuántos usen, siempre aparecen más.


Biografía del autor. Paola Lizbeth Rodríguez Gómez (Tepatitlán de Morelos, 1999) Egresada de la Licenciatura de Escritura Creativa de la Universidad de Guadalajara. Algunos de sus textos narrativos han sido publicados en la revista de literatura Al Margen, además de otras pequeñas colaboraciones en revistas independientes y fanzines. También disfruta de la poesía visual y el art-journal.
