Mentiras de verdad | Medio siglo y Nelly Sachs

por Ericka Deyanira Ovando

Pensar un poco en torno a los escenarios planteados por este curioso mundo, pone de manifiesto las exigencias de la hiperconexión y la velocidad. La falta de contextualización de las palabras sesga las miles de historias particulares en medio del caos, en medio del caudaloso rio de información a veces delirante.

Mientras leía sobre algunos poetas contemporáneos de Paul Celan, me encontré nuevamente con Nelly Sachs (1891- 1970) una extraordinaria poeta que he decidido compartir en este espacio. Hablar de poetas en contextos históricos nos recuerda las diversas formas de testimoniar, de hablar de poesía en medio de la miseria y la relación directa de la realidad con las distintas expresiones artísticas.

Nelly Sachs nació en Berlín en 1891. De origen judío, desde muy temprana edad Nelly recibió una buena educación que le permitió un acercamiento con la literatura. A los 17 años inició su carrera literaria que la llevaría muchos años después al Premio Nobel de Literatura en 1970. Aunque se refugió en Suecia durante la segunda guerra mundial, su poesía refleja el ambiente de guerra y racismo que la rodeaba. Es digno de destacar el alcance de la globalización, entonces menos marcada pero existente, que condicionó la percepción del entorno de la poeta aun «distante» —hasta cierto punto— del conflicto bélico. Lo anterior no es ajeno a las producciones artísticas de hoy en día conectadas consciente o inconscientemente a los sucesos que nos rodean.

El siguiente poema anclado a la amnesia propone una serie de imágenes que evidencian la vulnerabilidad del individuo en el universo.

Ya no recuerdo

donde pájaros cantan
o
si hay sollozos en el mar
lleno de ángeles de la profundidad
que tiemblan el pavor sagrado
de ser tirado al aire

Nunca sé
si los deseos pavorosamente devorantes
esos peces-espada
calando
las pieles suaves de los milagros del alma
se acaban en la almendra llameante de la tierra
y si el universo afligido
en una vuelta de la noche
no apagó de un soplo mi negra luz
porque durmiendo perdí de nuevo
una palabra de amor

Versión de Klaus Dieter Vervuert y Rodolfo Alonso, recuperada el 25 de marzo de 2022 de Nelly Sachs (amediavoz.com)

Resulta interesante pensar que ese «universo afligido» es el mismo en el que hoy respiramos. La «llameante tierra» nos sorprende en medio de los «sollozos» que ya no se escuchan, perdidos entre el bullicio estremecedor que es capaz de enmascarar frente a la velocidad: la guerra, la muerte, el cambio climático, incluso la peor de las hambres.

El segundo poema que decidí compartir hace referencia en el titulo a una piedra preciosa, parecida al cuarzo, color violeta.

En esa amatista

están puestas las eras de la noche
y una temprana inteligencia de luz
enciende la melancolía
era líquida aún
y lloraba

Todavía brilla tu morir
violeta dura

Versión de Klaus Dieter Vervuert y Rodolfo Alonso, recuperada el 25 de marzo de 2022 de Nelly Sachs (amediavoz.com)

Hoy en día, algunas décadas después, aun existe esa temprana «inteligencia de luz» en medio del violeta y el brillo, en medio de la melancolía, frente a la muerte la fortaleza. Nelly Sachs nos vuelve a ofrecer a sus lectores un cuestionamiento y un esquema poético que nos recuerda que hay cosas en el mundo que no han cambiado tanto en medio siglo, que la poesía y nuestras voces son ese brillo que sigue vigente.

Ericka Deyanira Ovando

Ericka D. Ovando Becerril (Ciudad de México, 1996) actualmente tiene 25 años, es ingeniera biomédica y lic. en Lengua y literatura. En 2015 resultó ganadora en el concurso Master Peace México en la categoría de cuento; asimismo, ha formado parte de diversos talleres de creación y crítica poética, además de cursar dos diplomados en Creación literaria por el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Coordinación Nacional de Literatura.

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