Con ternura, para ti | «Salir a tomar el sol»

Por María Daniela Ortiz Soriano

Las últimas semanas ha estado lloviendo muy fuerte en la CDMX. En lo personal siempre me gustaba la ciudad en temporada de lluvias: el caos vehicular, las inundaciones, la gente que corría desesperada o se aglomeraba en espacios pequeños eran escenarios que me recordaba lo fácil que es desesperarte con un poco de lluvia. Pero esta temporada fue diferente.

Esta reflexión vino a mi una tarde que veía la lluvia caer desde mi habitación. Sentí como de pronto mi vida se sentía igual que la temporada de lluvias más desastrosa, cada parte de mi mente parecía inundarse con lágrimas que no derramaban mis ojos, y cada pensamiento parecía derrumbarse sobre mi calma. La lluvia causaba caos fuera de mi ventana y también dentro de mí. ¿Les ha pasado?

Los sentimientos comienzan a inundar tu mente y no te dejan pensar con claridad, las nubes grises no dejan pasar la luz y pierdes la noción del tiempo. Te vas a dormir por la noche y al despertar, ves penumbras de nuevo. Pero un día no tan lejano, despiertas y al mirar el cielo ahí está el sol de vuelta. Es un día soleado.

Esa mañana que vi de nuevo el sol colarse entre las cortinas mi mamá me despertó con una peculiar orden: “Sal a tomar el sol.” En automático y sin razonar la orden que me dio, yo la obedecí de inmediato. Me puse mis pantuflas y salí al pequeño patio en mi casa en busca del sol que ya se encontraba calentando un rinconcito del patio, donde mi mamá había acercado unas plantas. Me senté junto a las macetas, justo debajo del rayo del sol y cerré los ojos.

En cuanto sentí el calorcito subir por mi piel, con mis ojos cerrados siendo iluminados por el amarillo del sol, entendí porqué mi mamá me ordenó salir a tomar el sol después de pasar varios días de lluvia y cielos grises. Cada rayito de sol parecía entrar hasta los nubarrones de mi mente y despejarlos poco a poco, la luz entraba de nuevo y sentía en su calor un poco de calma mientras las lágrimas estancadas comenzaban a secarse como la humedad en el patio de mi casa.

“¿Te sientes mejor? Acuérdate que somos como las plantas, necesitamos agua, tierra fértil y sobre todo sol, hija”, me dijo mi mamá mientras se me acercaba con uno de esos jugos verdes que tanto le gusta beber en la mañana.

Entendí hace unos días que las temporadas de lluvias no las podemos evitar. Tarde o temprano nuestros cielos se nublarán y las gotas de lluvia comenzarán a caer. Puede ser divertido al principio, justo como yo veía así la lluvia, pero otras veces es tanta la precipitación que te sentirás inundada por tus pensamientos.

Por suerte son solo eso, “temporadas”, y un día simplemente saldrá el sol. Salir a tomar el sol, como dice mi mamá, es una necesidad para nuestro bienestar. Somos como plantas que necesitan agua para refrescarnos, una tierra fértil para florecer y extender nuestras raíces, y rayos que nos reconforten, que nos de calorcito después de tanto frío, que sequen nuestras lágrimas y nos iluminen los pensamientos.

Busca siempre tus rayitos de sol.

Con ternura, para ti.

Maria Daniela Ortiz Soriano. Egresada de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana de la UNAM, y Técnica Auxiliar Museógrafo Restaurador por la misma institución. Sus áreas de interés son la investigación literaria en el campo de dramaturgia y literatura Mexicana, la escritura creativa, investigación en perspectiva de género y teoría feminista, los programas de divulgación cultural, la Museografía y restauración del acervo histórico de la nación, y la participación activa en montajes escénicos.  

«Escribo porque me gusta vivir y me gustan las mariposas.»

Publicado por María Daniela

Curiosa de profesión. Licenciada en Lengua y Literatura hispanoamericana

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