El tropo de la chica cool

Por Brenda Garrido

Mientras me encontraba viendo la película de Gone girl “(2014), dirigida por David Fincher y basada en el libro de Gillian Flynn, apareció un concepto demasiado conocido como extraño el de “la chica Cool”.

Aquel que hace referencia a aquella chica que NO es como las demás, y con esa declaración pareciera degradar a lo femenino, porque la chica cool tiene actitudes e intereses que corresponden al estereotipo de lo masculino y desprestigiara a todo aquello que la relacione con lo femenino.

Al escuchar el monologo de Amy Dunne, interpretada por Rosamund Pike, comencé a recordar todos aquellos personajes de la cultura popular que se podrían encasillar fácilmente como la chica cool. No fue difícil encontrarlos, la mayoría de las comedias románticas o películas de acción tendrán al suyo, serán la perdida de la razón del protagonista, aquella que robe su interés y con la que cualquier cliché propio del amor romántico sea llevado a cabo.

Le gustaran los deportes tanto como a él, como sucede con Andie (Kate Hudson) en How to lose a guy in 10 days (2003) amará comer grandes cantidades de comida calórica y beberá demasiada cerveza sin engordar como Kate (Olivia Wilde) de Drinking Buddies (2013), los autos no serán una materia desconocida para ella, como casi cualquier chica de la saga de fast and furious  o el personaje de Megan Fox en Transformers, es inteligente pero sin dejar de ser divertida al estilo de Robin Scherbatsky (Cobie Smulders) de How I met your mother y por supuesto hará mofa de sus congéneres cada que alguna de ellas se muestre más arquetípicamente femenina como Alex Russo de Wizard of Waverly Place.

La lista podría seguir al grado de no poder acabar, cada generación parece tener su propio conjunto de chicas cool, todas ellas (o al menos la mayoría) escritas por las mentes masculinas, que decantan las atenciones de sus plumas en describir y crear a su mujer perfecta. En resumen, la chica cool es la suprema fantasía masculina: sexy, relajada, a la que le gusta lo que a él le gusta, una pareja sin complicaciones, alguien que todo el tiempo encaja con él, un amigo más, pero con una vagina dispuesta para follar.

Un molde cuya existencia desaparece al finalizar el episodio o la película que corre en la pantalla o… tal vez no. Lo interesante de la ficción y una de las cosas que me gusta explorar en este espacio (o al menos intento) es la influencia que esta puede llegar a tener en la realidad de las personas, y es que al observar los ejemplos que fácilmente encajan en este arquetipo y a su vez han estado durante tanto tiempo en los productos culturales que han llenado mi vida, me pregunto ¿Qué tanta influencia ha tenido en mí y en otras mujeres? ¿Cuántas veces yo y mis congéneres adoptamos actitudes con el fin de agradar al sexo opuesto?

En el monologo, originalmente creado por Flynn, ella da una sentencia, una fecha de caducidad en el que la chica cool se cansa del arquetipo, de fingir ser la fantasía y se encuentra dispuesta a tomar su individualidad, a convertirse en humana, en un ser real pero esa búsqueda tiene una consecuencia inevitable y es que el hombre que ha optado por quedarse con la chica cool buscará a alguien más que cumpla con el papel.

La resolución de Flynn en su historia es que, aquella que se ha cansado de fingir se encuentra dispuesta a acabar con su captor, aquel que la volvió un mito. Si bien en Gone Girl el papel de Amy no sé encuentra escrito para ser una especie de generador de empatía, su personaje ofrece una interesante reflexión sobre este tropo narrativo, que sin darnos cuenta ha permeado en innumerables obras de ficción.

 En la realidad la resolución pareciera ser la misma, sin llegar a los extremos del personaje encarnado por Pike, eliminar el tropo de la raíz, negarlo hasta que deje de existir y por supuesto la apertura a la escritura, donde las mujeres se vuelvan humanas en todas sus representaciones y no la simple fantasía mítica que busca complacer.

Deja un comentario