Por Fernanda Loé
Como ya lo he mencionado en ocasiones pasadas, estamos familiarizados con poetas que, por diferentes cuestiones, se han hecho muy populares. Ya sea que los conozcamos como parte de una tarea escolar, porque sus libros están al frente en las estanterías e incluso porque alguna pareja nos dedique sus poemas. Sin embargo, en mi esfuerzo por difundir el trabajo de poetas que escriben en lenguas indígenas, y que como anteriormente he comentado, realizan además la tarea de traducir sus obras, he decidido en esta ocasión hablar de Isaac Carrillo.
Isaac Carrillo fue un narrador y docente maya. Alumno de Creación Literaria Maya del Centro Estatal de Bellas Artes ceba y Profesor de la Academia Municipal de Lengua Maya de Mérida. En 2007, obtuvo el Premio Nacional de Literatura Maya Waldemar Noh Tzec. En 2008, el Premio Alfredo Barrera Vázquez, así como una mención honorífica en el Concurso de Cuento Regional en el Lenguas Indígenas 2009 y, en 2010, el Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas. En 2014 participó en el VI Festival de Poesía Lenguas de América Carlos Montemayor organizada por la UNAM y en 2016 cursó el máster Experto en Estrategias para la Revitalización Lingüística en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de Mondragón, España.
Como escritor en lengua maya publicó los poemarios: “Lluvia que la noche dicta” (Áak’abe’ ku ya’alik táan u k’áaxal ja’; y el audio libro “Voz viva del mayab” (Kuxa’an t’aan). Obtuvo el Premio Estatal a la Juventud Indígena en 2005 en el área de preservación y desarrollo cultural. Su poema Agua selva (ja’káax) ha sido musicalizado en una pieza de opera que ganó el Festival Internacional de Opera Maya 2017.
Todos los poemas que mencionaré están incluidos en la colección Lenguas de México: Maya Isaac Carrillo, que se encuentra disponible en la página Descarga cultura UNAM. Cada poema se encuentra grabado en maya y en español, el primero es “Soy tuyo aunque no quieras”. Un elemento que es característico de la poesía de Isaac es la presencia de los alimentos llevados al erotismo a partir de la comparación de cocinar o manipular la comida, con la manipulación del cuerpo.
En este poema la voz poética dice claramente “me convertí en elote para estar cerca de ti”, por lo tanto, describe todo aquello que se le hace al elote para demostrar lo que se le está haciendo a su propio cuerpo:
Primero me quitas la cáscara,
me acaricias el vientre y me desgranas,
después de hacerme nixtamal,
me lavas, me escurres,
me mueles,
me mojas, me amasas, me extiendes
Se percibe el erotismo de esta tarea de convertir el elote en tortilla porque todo es una metáfora del deseo, sobre todo provocado por el tacto, por el trabajo de las manos. Los verbos nos lo señalan y nos indican el camino que ha de seguir el grano gracias a las manos. Ser pelado, desgranado, molido, mojado, amasado. Esto equivale a decir me manipulas para transformarme de manera placentera. Hacia el final del poema hay incluso un planteamiento definitivo.
Como el siguiente paso de hacer una tortilla es comerla, la voz poética declara “estaré en tus entrañas, aunque no quieras”. La realidad es que después de la transformación del maíz, el deseo de comer la tortilla por la que se ha trabajado, es irresistible. Nosotros mismos que vamos a la tortillería y vemos como las preparan, no resistimos comer una recién hecha, calienta, con sal. Y eso que no fuimos nosotros los que transformamos la materia prima.
Es por eso que de una u otra forma, será parte de sus entrañas a pesar de que palmee su cara o diluya su cuerpo, como se le hace a la masa que puede perder y recobrar su forma infinitamente gracias a nuestras manos, como menciona en el poema.
En su breve poema “Escurren mis ganas por ti” encontramos de nuevo esta conexión entre los alimentos y el erotismo:
Déjame comerte de una vez
de todos modos
aunque no quieras
serás guisado que se acueste sobre mi tortilla.
Sobre todo, la presencia constante del maíz, que refleja la identidad del escritor, puesto que la base de nuestros alimentos es el maíz, presente en todas sus formas, en este caso como totilla. El uso del verbo acostarse conecta inmediatamente la idea del guisado con la amante. Al final, el poema queda como una afirmación, ya que de una u otra forma, determina que estarán juntos. En mi opinión tiene una relación con la estructura de dichos y refranes populares, sumando además esta característica, el carácter popular, a la identidad de Isaac.
En “Junto al fogón 1” de nuevo cocinar representa la posibilidad de involucrar los sentidos en una metáfora del encuentro amoroso. Ahora, la transformación del maíz en atole, con todo lo que conlleva se acompaña también del acto de disfrutar de los alimentos.
Haz de mi masa nueva
atole caliente
Como cocinar también involucra disfrutar del producto final, Carrillo usa verbos como hervir, escurrir, menar, soplar, sorber. De nuevo se presenta la voz poética como la materia que quiere ser manipulada. Al final, nos deja claro que no habla literalmente al decir: “lame las comisuras de tus labios cuando te beso”. Así como lo hacemos cuando tomamos algún líquido y se derrama por nuestros labios, en este caso atole, desea que lo haga con su beso, en ese afán de saborear hasta la última gota de lo que se logró con la entrega de la energía, el tiempo y el trabajo en la preparación de la bebida, como en la entrega que implica un beso.
En poemas como “Silencios 1” y “Silencios 2” aunque recurre también a los alimentos, ahora la voz poética compara su relación amorosa con comer una fruta, sacarle todo lo que se puede y luego desecharla en un afán de reproche hacia la amada. Así como el abrir una fruta para ver que a pesar de que está rosada, resulta vacía, a la par del amor que está lleno de silencios. Las dos frutas que menciona son la guaya (parecida al lichi) y la pitaya, pertenecientes a las regiones intertropicales de América, pequeños guiños que nos dejan ver su bagaje cultural.
En “Junto al fogón 2”, la segunda parte del poema, vemos ahora los roles invertidos puesto que la voz poética desea convertir los lunares de su amante en una tortilla con frijoles, para ahora ser él quien la devore diciendo “así te comeré junto con todas las noches que tomaste de mí”. Por lo tanto, pareciera una entrega mutua, siempre retratada gracias a los elementos culinarios.
Pero no sólo mediante los alimentos se muestran rasgos de erotismo, así lo demuestra en “Soy quien te ama”, en donde recurre a metáforas que involucran objetos de uso tradicional.
Soy el huipil que acaricia tu hermosura
el rebozo que cuelga enredándose en tu cuello
soy la hamaca que te abraza noche a noche.
El huipil, el rebozo y la hamaca aparecen porque se tiene una familiaridad con esos objetos. Podría mejor usarse suéter en lugar de rebozo, sin embargo, ese contexto no cuadraría con la visión del mundo que se construye gracias a los términos usados. El cariño y reconocimiento nace con la capacidad de sentirse identificado con el mundo que se describe. Los tres objetos denotan cobijo, abrazo, protección, con lo que la voz poética determina: soy el que te cuida, y lo hace en una cotidianeidad pues agrega “noche a noche”.
Por último, en una conexión con lo que mencioné sobre Víctor Terán en un texto pasado, y en lo que me parece la cumbre de los elementos que aparecen en los poemas de Isaac Carrillo, “Ofrenda” incluye la presencia de los elementos culinarios en metáforas de comer como equivalente a amar y el acto amoroso como acto sagrado, como ofrenda. Además, aparecen el colibrí, la mariposa, la hormiga ayudando a describir las acciones que la voz poética lleva a cabo en el momento de entregar su amor.
Para ejemplificar lo primero señalo el siguiente verso: “Postrado estoy ante ti para sahumar tu cuerpo”. Se solicita recibir la ofrenda que se presenta, así como contemplar que se encuentra postrado ante la amada, en espera de ese contacto ritual. Es por eso que la frase “postrado estoy ante ti” aparece varias veces a lo largo del poema a manera de decir me entrego a ti y espero que me dejes disfrutarte, disfrutar lo que eres, así como deseo que tú también me desees.
Para ejemplificar lo segundo, como petición dice:
Bebe el atole nuevo de mi voz
come la tortilla caliente de mi arrebato.
Entrega su voz, que lleva implícita su identidad, sobre todo si es un poeta, ya que la voz más que sonido es la expresión del pensamiento. En otra parte le pide “acepta mi canto”, que más allá de lo que entendemos con la primera lectura, esto forma parte de la dicotomía flor y canto (In xochitl in cuicatl), que se refiere a la poesía. El canto de los poetas es su obra. Por eso entrega su canto, su poesía, su hacer. Y al mismo tiempo, se entrega lo físico, de ahí el arrebato, que siempre tiene que ser respaldado por el cuerpo, que en este caso se compara con la tortilla caliente en una metáfora cargada de erotismo.
Como conclusión, la voz de Isaac nos deja ver su identidad como poeta mientras nos lleva a descubrir, mediante los alimentos, el erotismo oculto en el trabajo de las manos, de la manipulación, de la transformación. Me parece algo característico de Carillo que no había encontrado de esa manera específica en ningún otro poeta. Por eso esto se queda como una invitación a leer más poemas suyos, y en general, de otros poetas que escriben en lenguas indígenas, porque son la puerta a otra manera de ver el mundo, de percibirlo y de enriquecernos a partir de ello.
Si te interesa conocer más, te dejo aquí algunos links que pueden ser de ayuda:
Colección Lenguas de México de la sección de Literatura de Descarga Cultura UNAM
https://descargacultura.unam.mx/series/Lenguas%20de%20M%C3%A9xico
Blog Aproximación a la Literatura en Lenguas Indígenas
