por: Cynthia E. Morales García.
“Quisiera no tener memoria o convertirme en el piadoso polvo para escapar a la condena de mirarme.” Elena Garro.
Hay un mito detrás de Elena Garro. Una serie de etiquetas que danzan efímeras entre la esposa de … y la poeta loca y maldita. Elena Garro, la periodista, la escritora y la dramaturga son solo dimensiones de una mujer que necesitaba explicarse el mundo.
Elena Garro (Puebla 1916, Cuervanava 1998). Hija de padre español y madre mexicana, desde muy niña se dio cuenta que era diferente. Su padre la inició en la lectura y le brindo una educación poco tradicional para el México revolucionario de su niñez.
Elena vivió en Iguala, Guerrero, donde fue testigo de la vida de campo, los malos tratos a los indígenas, las humillaciones a los pobres, la sumisión; el racismo y el clasismo marcaron su pensamiento y su mirada.
La escritura de Garro está marcada por la dramaturgia, su necesidad imperante de representar la vida, en muchas ocasiones basada en su propia experiencia. En el periodismo, sus textos eran críticas al regimen político, análisis crudos de las diferencias ideológicas e investigaciones profundas sobre el tema de las mujeres. Elena no era mujer tradicional. Se sabía hermosa, culta y preparada. Viajes y largas estadías en otros países le dieron una visión del mundo más auténtica y menos idealista.
La fatalidad es un sello en la vida y obra de Garro; así como su obsesión por el tiempo. Un tiempo circular, el tiempo del destino, de la eternidad y de la finitud. Garro sorprende con el manejo del tiempo a modo de personaje y con los cruces de presente y pasado especialmente en el cuento “La culpa es de los tlaxcaltecas”.
Garro propone realidades múltiples, donde lo que vive es lo que imaginamos, lo que debemos descubrir a través de sus palabras.
Su novela “Los recuerdos del porvenir” es una bellísima y revolucionaria historia, por la prosa poética que utiliza, la creación de imágenes y el manejo de un tiempo mágico que permite a los amantes escapar a la muerte. Garro presenta un narrador colectivo, el pueblo de Ixtepec que narra la desolación y el abandono, la violencia y la soledad. Aunque se considera precursora dentro del género del realismo mágico, Garro odiaba esa etiqueta. Los recuerdos del porvenir se escribió cuatro años antes que «Cien años de soledad» y García Márquez la leyó.
Garro quería escapar del futuro y también del pasado. Abordó en todas sus historias el tema de la violencia hacia la mujer y hacia los indígenas, reflejó la cosmovisión del pobre, del que no tiene voz y las ideas del México post revolucionario, la violencia inmortal y escurridiza que nos alcanza siempre.
Su vida estuvo marcada por el arte, los círculos de danza e intelectuales, la literatura y una obsesión por la memoria que parecía su carcelera; al igual que el tiempo y el muerte sus motivos más repetidos a lo largo de su trayectoria literaria.
Su obra desafía los párametros de la escritura del siglo XIX, elementos mágicos, onrícos, surrealistas se revelan ante el lector y nos ofrece a una de las más grandes escritoras mexicanas, que aún a 105 años de su nacimiento necesitamos leerla, comentarla, vivir sus letras.
Para conocer más de Elena Garro, te recomendamos
-La culpa es de los tlaxcaltecas
-La semana de colores
-Los recuerdos del porvenir
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«Estoy y estuve en muchos ojos, yo solo soy la memoria y la memoria que de mí se tenga». Elena Garro.

Cynthia Morales. Maestra en Humanidades por la Universidad de Monterrey. Diplomado en Creación Literaria por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura 2018. Mediador de Lectura por IBBY Leer México. Tallerista de Escritura Creativa para niños, jóvenes y adultos para el Centro Cultural Loyola de Monterrey.
Es una apasionada del arte y la literatura. Adora la naturaleza y los niños. Cuando no lee. Escribe.
Actualmente desarrolla programas y contenidos educativos para niñas, niños y adolescentes para empoderarlos desde la igualdad, equidad y el conocimiento de sus derechos.
