50 sombras de morado | Blanca Moreno, o mujeres chingonas haciendo cosas chingonas.

Blanca Moreno, QA Minds

Por Irene González.

En un artículo pasado, Mujeres dentro de la Ciencia y la Tecnología, o de cómo 100 tampones confundieron a la NASA, se abordó el tema de la inclusión de las mujeres en las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus iniciales en inglés), lo bajas que todavía son las cifras de chicas que se deciden a incursionar en estas áreas y el reducido porcentaje de mujeres que lideran firmas de tecnología en nuestro país. Sin embargo, dentro de este porcentaje existen proyectos de gran valor e historias de éxito que suman, como es el caso de Blanca Moreno y QA Minds.

Blanca, Ingeniera en Sistemas Computacionales por el ITCG, nos habló de la historia detrás de QA Minds, una empresa de consultoría y capacitación especializada en calidad de software que fundó hace ocho años junto con su prima, Dafne Castro. También nos contó un poco de su propia historia, aquello que la motivó a dejar un empleo convencional para crecer su negocio, cuáles fueron sus inspiraciones y cuáles han sido los retos a los que se ha enfrentado.  

Además de QA Minds, se encuentra involucrada en el proyecto sin fines de lucro, Mentoralia. Éste busca acercar a niñas de diferentes contextos socioeconómicos al mundo STEM, a fin de sembrar en ellas la inquietud por el conocimiento, enseñarles a resolver problemas a través de la tecnología y proporcionarles herramientas que abonen a su futuro. 

QA Minds, la realización de un sueño de la infancia.

Aunque proviene de una familia más tradicional, Blanca encontró en sus tías un ejemplo de independencia que le parecía inspirador; ellas trabajaban y mantenían el hogar por cuenta propia. Sus papás, comerciantes, inculcaron en ella el valor del trabajo y la disciplina. La apoyaron en su educación para brindarle mayores oportunidades, pero esperaban que siguiera una vida relativamente convencional, primeramente como hija y después como esposa.

Para Blanca el primer punto de quiebre surgió a raíz de su divorcio, momento en el que decidió detenerse a reflexionar qué quería para ella misma y en qué dirección avanzar. También tuvo que afrontar el hecho de que en la industria de la tecnología existe todavía una cierta predisposición a favorecer a los hombres en aumentos y promociones, pues se espera que una mujer priorice a su familia por encima de la empresa. Sus hijos siempre han sido una motivación importante, pero también le inspiró recordar su sueño de niña: ser una mujer independiente, parecida a sus tías. Una empresaria mirando con satisfacción por la ventana de su oficina. Trabajar en pro de su propio proyecto y tomar control de su carrera, de su futuro y, por qué no, de su destino.

“Intenté varias cosas antes de llegar a donde estoy, que fracasaron por supuesto” Menciona al tiempo que enlista las ideas que exploró, desde vender aplicaciones móviles hasta una idea de negocio con impacto social relacionada con el tema del tratamiento de basura. “Fui educada de una manera en la que no me da miedo hacer prueba y error, hasta que te sale,  y si estás convencido en ello vas a perseverar hasta conseguirlo” Efectivamente, Blanca no parece tener miedo al fallo; lo entiende como una parte más del proceso, de la vida incluso, y ha sabido aprender de él tanto en lo profesional como en lo personal.

Después de transitar por varias ideas, socios y tomando la experiencia de lo que no funcionó, decidió que en lugar de especializarse e incursionar en un tema nuevo iba a sacarle partido a los conocimientos que ya había dominado en su área de trabajo: las pruebas de software. Con esta idea en mente se acercó a Dafne, también Ingeniera en Sistemas Computacionales. Y así comenzó QA Minds.

Un viaje con giros, desvelos y muchas satisfacciones.

“Empezamos dos personas, mi prima y yo, y un único proyecto de consultoría. Hoy somos 35 personas y hemos tenido un crecimiento de ventas muy importante” Comenta Blanca. Nos platica además que todo su equipo directo, de 14 miembros, está integrado por mujeres. “No lo planeamos así, sin embargo se compuso de esta manera y existe entre nosotras una gran sinergia. Es un equipo súper eficiente, la mayoría tiene hijos y existe mucha comprensión al respecto. Trabajamos por objetivos y es algo que nos ha funcionado”

Para materializar su idea fueron necesarios sacrificios; fines de semana dedicados a más trabajo, noches de insomnio y una disciplina férrea. Aunque Blanca se identifica como una personalidad caótica es consciente de que la clave de todo está en organizarse, enfocarse y hacer que las cosas pasen. También un considerable grado de pasión, de gusto por el proyecto e ilusión por los resultados obtenidos. Ha pasado por todo, desde estafas, pérdidas, errores hasta contracturas. Pero a lo largo de la travesía que implica emprender ha aprendido a levantarse, a valorar su trabajo, negociar, saber cobrar por su conocimiento y a incrementar sus ingresos.

Una estrategia de la que se vale para perder el miedo a arriesgarse es visualizar su peor escenario y cómo se enfrentaría a él. Al momento de resolver un obstáculo le ayuda poner las cosas en perspectiva, analizar qué realmente está bajo su control y cómo solucionar lo que sí está en sus manos. También le da prioridad a cuidar de su salud mental acudiendo a terapia, reconociendo y validando sus emociones. Para ella es importante darse la oportunidad de sentirlo todo; desde el coraje, frustración, decepción,  pero siempre con miras a gestionarlo y seguir adelante. Así ha dominado el miedo al fracaso que detiene a tantos otros y los inevitables retos del camino.

Mentoralia, sembrando semillas por el futuro de las mujeres.

Blanca también nos platica sobre Mentoralia, un programa fundado por la emprendedora Maria Makarova donde se brinda a niñas de entre 10 y 18 años la oportunidad de aprender a desarrollar una aplicación móvil que dé solución a una problemática de su comunidad, acercándolas a las disciplinas STEM y mostrándoles que la tecnología es una herramienta elemental para abrir muchas puertas. Mentoralia ofrece un espacio seguro donde las niñas exploran posibilidades, se equivocan y descubren sus pasiones. Por él han pasado ya cientos de chicas

A partir de su trabajo dentro de esta iniciativa Blanca ha aprendido muchas cosas; la importancia de que en el contexto familiar las niñas tengan personas que las influencien positivamente y las motiven a desarrollarse, de ofrecer ambientes seguros en los cuales tanto niñas como mujeres puedan crecer su potencial y de tener una red de apoyo fuerte.

Lo identifica como uno de los proyectos más satisfactorios de su vida y donde ella no solamente ha compartido su conocimiento con las niñas, sino que se ha llevado múltiples aprendizajes que ha aplicado en QA Minds; liderazgo, perseverancia, compromiso. También entiende la importancia de mantener motivado e inspirado a su equipo, un factor crucial en Mentoralia puesto que todos los involucrados son voluntarios.

Blanca considera que aprender de tecnología es a estas alturas tan fundamental como saber escribir. No quiere decir que las niñas tengan necesariamente que encarrilarse a una disciplina STEM, pero sí entender que las tecnologías pueden convertirse en una valiosa herramienta y una aliada en su vida.

“La tecnología no es el símbolo de un trabajo” menciona, “sino una ventana a la creación de nuevas cosas, a la resolución de problemas. Es una manera de darle rienda suelta a la parte creativa e inventiva, materializar ideas y explorar cómo mejorar nuestro día a día.

Un consejo para las futuras emprendedoras.

“No les voy a mentir, es difícil” Dice con una risa. “Si ya han identificado el área en la que quieren emprender y en la que necesitan especializarse, lo que sigue es paciencia, mucha disciplina y mucho enfoque. Habrá días difíciles, pero también muchos días increíbles y valdrá la pena. Esos son los días que te dan el combustible para seguir adelante.”

Son varios y complejos los retos a resolver para cerrar finalmente la brecha de género que existe especialmente en el área STEM. Sin embargo, historias como la de QA Minds y Mentoralia, y mujeres como Blanca Moreno nos inspiran a seguir trabajando en pro de un terreno equitativo. Para acercar cada vez más herramientas que aporten al futuro de las nuevas generaciones de niñas, extender su abanico de posibilidades y ver eventualmente más y más mujeres detrás de empresas de tecnología, mujeres utilizando la ciencia para resolver problemas en pro de su comunidad, creativas aprovechando aplicaciones para llevar sus ideas más lejos, y mucho más.

Puedes conocer más sobre estos proyectos en las siguientes ligas:

https://qaminds.com/

https://www.mentoralia.org/


Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.  

Instagram: @r.irenegon 


Más de Irene González


También te puede interesar…


Deja un comentario