14, 610.

por: Itzayana Guillén.

Día 14,610, hoy me miré al espejo y solo encontré una silueta desalineada, andrajosa, con una mirada de parpado caído, en silencio me preguntaba ¿Dónde estaba mi otra yo? con esa alma de estrella fugaz que me caracterizaba, ¿Dónde estaba mi sonrisa quisquillosa?, ¿Dónde estaba ese cuerpo asfáltico? que tanto me encantaba, debí dejarlo en mi otro saco, o tal vez solo me lo comí, de prisa, denme un laxante, debo vomitarlo, mis manos recorrieron mi rostro y una duda surgió de nuevo en mí,  ¿Qué es esto que brota de mi iris? debo tener un tsunami dentro que ya no haya escapatoria y su oleaje se desborda por cada poro de mi piel, me recostare en mi tina y me bañare  entre suspiros y sales. Sales que algún día supieron al más tierno algodón de azúcar, pero no hay escapatoria, así se siente envejecer, en mi cumpleaños número sesenta, me di cuenta que en realidad no era tan vieja y que jamás podría ganarle al testarudo ciclo de la vida (nacer, vivir, comer, comer, reproducirse envejecer y morir), caí en cuenta que ya había perdido demasiado tiempo, en no aceptar lo que era inevitable, deje de teñirme el cabello y le di la más cordial bienvenida a mis enmarañadas canas, guarde la brocha que se paseaba de arriba, abajo en mi mentón y deje de cubrir mi vergüenza, una vergüenza que apareció a los cuarenta y que me acompaño por veinte años, esa vergüenza lejos de todo lo malo se convirtió en felicidad, una felicidad que construí, desde que nací, pero que un momento de mi vida perdí, por los estúpidos canones de belleza, que son impuestos por una sociedad consumista, ahora me doy cuenta que no importa que mi cuerpo haya cambiado porque es el estuche que alberga mi alma, mi piel imperfecta se convirtió en perfecta en cada arruga que decidió nacer, postrarse y no dejarme, la madurez que creció en mi a través de tantas vivencias, en miles de sorbetes de café, me hicieron la mujer sabia, que hoy por fin acepta su vejez.

Soy Itzayana Guillén, nací en la Ciudad de México y radico en Chiapas, soy licenciada en pedagogía de la Universidad Autónoma de Chiapas, he sido maestra de preescolar y de secundaria, la escritura ha sido mi confidente, le ha dado voz a mis pensamientos, he participado en la página de Poetripiados y en el Festival Mesoamericano de Poesía, con mis poemas de corte vanguardista, me gusta crear y mezclar cosas sin sentido, con mis letras entraras a un mundo totalmente extraño. En la narrativa dejo que cada personaje cuente su propia historia.

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