Niebla…

por Reyna Morales

«No morirá

la fuerza de este

embravecido mar,

no morirá,

como no muere,

el amor de verdad…»

«Hiéreme», La Verbena Popular

Niebla. Oscuridad. Ignorancia. Dificultad para ver claramente lo que está allí, provocada por la niebla del enojo, de la ignorancia o del amor.

Miguel de Unamuno, autor de “Niebla”, nace en Bilbao (España) en 1864. Muere en Salamanca (España) en 1936. Importante escritor, poeta y filósofo español. Considerado como uno de los escritores mas cultos de su generación. Intelectual inconformista que hizo de la polémica su método de búsqueda. Para entender y ordenar sus pensamientos recurrió a la literatura. Buscó la explicación de la naturaleza humana en la literatura a través de sus personajes.

Tanto su poesía, como sus obras teatrales, tienen como temas los mismos de su narrativa: dramas íntimos, amorosos, religiosos y políticos a través de sus personajes de carácter conflictivo y sensible ante la realidad.

En “Niebla” encontramos personajes problemáticos, víctimas del conflicto, que surgen  de la fuerte tensión  entre sus pasiones y los hábitos y costumbres  sociales que son las que regulan sus comportamientos y que marcan las distancias entre libertad y destino, imaginación y conciencia.

Dos detalles a notar en “Niebla”: la aparición de la nivola y el momento en que Augusto Pérez se enfrenta  a su creador. 

Por definición, la nivola es el silogismo creado por Miguel de Unamuno para referirse a sus propias creaciones de ficción narrativa, para representar su distancia con respecto  a la novela realista del S.XIX.

El mismo Unamuno en el prólogo de “Amor y pedagogía” define las nivolas como “relatos dramáticos acezantes, de realidades íntimas, entrañadas, sin bambalinas ni realismos  que suelen faltar la verdadera, la eterna realidad, la realidad de la personalidad”.

Una de las características de la nivola es que sus personajes tienden a tener personalidades planas, sin matices. Son buenos o malos, sin términos medios. Su concepción es apresurado, sin una etapa de documentación o planificación. En otras novelas realistas, los personajes son ricos en emociones y se llevan su tiempo para forjarlos.

Hay nivolas en sus novelas “Abel Sánchez”, “Amor y pedagogía” o “La tía Tula”, además de “Niebla”.

Por otro lado, tenemos casi al final, el enfrentamiento de Augusto Pérez y su creador, Don Miguel: “¡Pues bien, mi señor creador Don Miguel, también usted se morirá, también usted, y se volverá a la noche  de que salió… se morirá usted, y se morirán todos los que lean mi historia, todos, todos, todos sin quedar uno! ¡ Entes de ficción como yo; lo mismo que yo! Se morirán todos, todos, todos. Os lo digo yo, Augusto Pérez, ente ficticio como vosotros”.

Este fragmento nos habla del Unamuno filósofo que mediante un personaje que se rebela  a su creador, nos parodia fácilmente cuando hacemos reclamos a nuestro propio creador, pues siempre estamos cuestionando el porqué y para qué de las cosas. Recurso  innovador, pues se trata de un método no utilizado antes. 

Pero otro tema digno de ser mencionado es el del amor. El amor no correspondido. El amor hacia un malagradecido.

Augusto Pérez  ha sido flechado, pero el objeto de sus deseos apenas lo mira. Augusto entonces la idealiza y la llena de virtudes que, si bien es posible que posea, el eleva a niveles sublimes. La niebla del amor le bloquea la razón,  no le deja darse cuenta que Eugenia lo desprecia, pues su interés se centra en un sujeto que, a su vez, la ciega, la envuelve en una neblina que no le permite ver que se trata de un patán que no tiene la más mínima intención de ser un hombre serio y responsable para ella.

Las personalidades de los protagonistas son contrarias: Eugenia es una mujer que trata de no seguir las normas establecidas. Trata de no ser entregada en matrimonio con un hombre que no ame. Se rebela al hecho de tener que trabajar en algo que no le agrada. No quiere recibir ayuda de un hombre que no le gusta. Insiste en seguir una relación con un tipo que no tiene oficio ni beneficio. Según ella, es el hombre que ama. Augusto es un hombre que sigue normas, que se siente cómodo siendo recto y respetable. Es serio, educado, mesurado. Por sus pensamientos, podemos establecer que es idealista, es un soñador.  Cuando mira por vez primera a Eugenia, se siente flechado y comienza a cortejarla, mostrando hasta cierto punto, una inocencia encantadora. 

Para el psicólogo Thich Nhat Hanh, “amar sin saber amar hiere a la persona que amamos”. Augusto idealiza tanto a Eugenia que no sabe como acercarse a ella. Termina por pagar sus deudas y eso aleja mas a Eugenia, en lugar de acercarla. La dignidad y orgullo de  Eugenia no le permite apreciar ese desinteresado gesto de amor. 

Para Erich Fromm, “…quien sabe (y quiere) ir mas allá de la atracción y excitación sexual inicial, procurará ser un artesano para hacer del enamoramiento  un amor real, un amor maduro y valiente” (“El arte de amar”, 1956, EU). Eso debió haber intentado hacer Augusto, pero era finalmente el creador el que debía resolver.

El intenso amor de Augusto hacia Eugenia fue lo que llamamos hoy en día “amor a primera vista”. Y ese amor lo impulsó, lo hizo vibrar, aun cuando Eugenia no le mostraba interés alguno. Y casi todos hemos sido invadidos por esa niebla de amor que nos envuelve, que no nos permite razonar y que nos tira de cabeza en un abismo dentro del cual, paradójicamente, nos sentimos felices.  El problema es que pareciera que la vida girara en torno al amor, al romance y nos olvidamos de todo lo demás. Cuando dejamos que dominen las pasiones, podemos perder el control de todo lo que nos rodea.

“El amor no es esencialmente una relación con una persona específica; es una actitud, una orientación del carácter que determina el tipo de relación de una persona con el mundo como totalidad, no con un objeto amoroso” (E. Fromm, “El arte de amar”, 1956, EU).


Reyna Morales B.

Mi nombre es Reyna Morales B., soy e gresada de la Licenciatura en Ciencias Humanas. Escribo cuentos, reseñas, crónicas y algo de ensayo. Soy nueva en estos menesteres pero con muchas ganas de hacer aportaciones. Adoro el cine y la música. Soy adicta a las series de TV (¿¿¿Hay algo mejor que “Chicago Fire” o “The Nevers”???). Animalera de corazón y una auténtica loca de los gatos…Así de disfuncional que soy… 

Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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