Una voz inquieta | #LaIlustraciónSePaga

Por Abril Rosas

Hace unos días la Secretaría de Educación Pública (SEP) a través de La Comisión
Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG), lanzó una convocatoria
dirigida a artistas y creativos para formar parte de las nuevas portadas para libros de texto de educación primaria. En esta, se pretende invitar a creadores de arte a enviar piezas propias que promuevan la educación y los valores que niñas y niños mexicanos deben ejercer en pro del respeto a los derechos humanos y una vida saludable.

Sin embargo, la convocatoria rápidamente se volvió objeto de crítica y campañas en
contra por parte de los mismos artistas a los que se dirigió, pues en el apartado
correspondiente al reconocimiento especial que los creadores recibirán tras ser
seleccionados, se suscita como premio un diploma y el ejemplar de un libro. Es
decir, se omite por completo una remuneración económica a los autores de las
obras.

En compañía de los artistas indignados por la descalificación de su trabajo, se
unieron medios de comunicación, quienes no tardaron en exhibir la opinión del
público a través de redes sociales. Grosso modo, rápidamente acrecentó el
descontento por la propuesta de la SEP, así como una serie de disputas sobre si el
contenido y materiales gráficos expuestos deberían ser remunerados o no.

Ahora, es prudente cuestionar, ¿cuál es la reacción más común cuando llega a
nosotros la noticia de que algún conocido o cercano decide dedicarse al arte? En
general, y a excepción de casos específicos cuyo análisis remitiría a una posición
económica superior al promedio, se obtendrá una negativa a la idea, bajo premisas
que garantizan que no es posible “vivir del arte”. Sin embargo, ¿cómo se le puede
dar la oportunidad a los artistas a solventar sus gastos si los mismos mecanismos
promovidos por el estado reducen su arte a mano de obra gratuita?

Irónicamente, es obligación del estado asegurarse que todo aquel que se dedique al
arte cuente con las condiciones y medios para hacerlo, es decir, debe promover su labor como un trabajo digno. Esta responsabilidad se corresponde con los derechos
culturales que todos los mexicanos tenemos garantizados en el artículo 4to
constitucional, y que a su vez, refieren a acuerdos internacionales en materia de
cultura. De esta manera, la iniciativa del CONALITEG no sólo demerita el trabajo de artistas, sino que atenta contra una de las obligaciones públicas, que a su vez conforman un derecho.

Desde otra perspectiva, muy probablemente habrán opiniones que consideren
exacerbadas las reacciones de artistas y medios, contemplando a las creaciones
artísticas como actos para pasar el tiempo y actividades para dedicar el ocio, sin
embargo, la historia del arte evidencia que estas manifestaciones constituyen una
parte primordial en el desarrollo e identidad de las sociedades y culturas a lo largo
del tiempo. De tal manera, que es imposible concebir al renacimiento sin la
intervención de Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci o Rafael Sanzio.

Entonces es innegable el valor del arte en la sociedad, en su desarrollo y su cultura.
Y si esto es así, ¿por qué el trabajo de artistas no debería ser remunerado? Sobre
todo si las obras serán distribuidas en material impreso a millones de pobladores en el país. El diseño e ilustración editorial son campos de trabajo que para estas casas de producción implican la generación de empleos, y para los artistas, una
oportunidad digna de monetizar su trabajo. De no ser así, se está reduciendo un
campo laboral que ya sufre una infravaloración a causa de prejuicios sociales.

Y, a propósito de esta infravaloración es necesario desmentir su origen, que tiende a
argumentar que el arte no tiene un fin útil, sobre todo si se compara con labores y
prácticas propias de las ciencias exactas. Así, se debe remitir a lo que
organizaciones expertas en salud apuntan sobre el arte, la expresión de emociones
y la salud mental.

Organismos nacionales e internacionales de carácter público y privado respaldan al
arte como un medio que incentiva la expresión emocional del individuo, además de
mejorar procesos cognitivos y ayudar a asimilar situaciones complejas. Para no ir
muy lejos, el shock emocional que generó la pandemia se vio reflejado en una alza
de suicidios de mujeres jóvenes en Japón. Esto de acuerdo a información proporcionada por la BBC en su artículo: “Coronavirus: el inquietante aumento de
los suicidios entre las mujeres en Japón durante la pandemia”, publicado el 23 de
febrero de 2021.

Con esto no se pretende expresar que el arte es un antídoto para la alza de
suicidios y otras afecciones relacionadas con la depresión, no obstante, sí es
intención de estas líneas destacar que el arte, en compañía de otros hábitos
saludables forman parte del desarrollo psicoemocional de un individuo, y que su
importancia es por mucho digna de destacar como una herramienta de apoyo
emocional. Y por tanto, se debe frenar el estigma del arte poco útil.

En este sentido, resulta absurdo suponer que una creación artística, con su valor
personal, social, histórico y cultural no deba ser remunerada. Incluso cuando
promete brindar de experiencia laboral a su artista, pues es este actor quien crea
para ser remunerado, sobre todo en un acto de creación tan grande como es ser
autor de libros de textos para los niños de todo un país.

Es hasta irónico considerar que una labor de tal magnitud sea “un regalo”, pues el
artista trabaja arduamente para que en una oportunidad de tal dimensión se le
pague de manera justa y pueda seguir creando con la posibilidad, de que en un baja económica (pues el artista es muchas veces freelancer) cuente con una reserva
monetaria.

Es por estos motivos, que la propuesta de la SEP resulta no sólo ofensiva para los
artistas y creadores mexicanos. En un ideal, debería indignar a todo poblador del
país que crea en la libre expresión; en el desarrollo y expresión cultural, emocional y financiero. Pues al final del día, un artista mexicano es un poblador más que con el sudor de su frente lucha por salir adelante.

Links de referencia y consulta:

https://www.conaliteg.sep.gob.mx/CREADORES.pdf
https://www.bbc.com/mundo/noticias-56112465

http://www.diputados.gob.mx/servicios/datorele/cmprtvs/iniciativas/Inic/136/2.htm#:~:
text=Art%C3%ADculo%204.&text=La%20Ley%20proteger%C3%A1%20y%20promo
ver%C3%A1,a%20la%20jurisdicci%C3%B3n%20del%20Estado.


Soy Abril Rosas, amante del arte y comunicóloga. Escribo como ejercicio de pensamiento y sentimiento; por una parte la demanda de razón que suscita la cotidianidad; y por otra, las emociones que para mis adentros se acentúan.

He escrito poesía, cuentos y relatos para Prosvet, Poetazos y para Líderes Ciudadanos en su certamen nacional: Historias Ciudadanas. También, para esta misma asociación recibí el premio a mejor cortometraje animado en 2020, donde fungí como ilustradora, guionista, productora y voz de doblaje.

Actualmente trabajo como ilustradora digital y me he desempeñado como periodista digital, guionista y productora para empresas privadas en mi natal Oaxaca de Juárez.


Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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