Por Fabiola Bautista
“La escritura y reescritura de la historia estuvo, y en gran parte sigue estando, mayormente a cargo de la pluma de los hombres” reconoce con inquietud la académica argentina María Cristina Pons en su obra Memorias del olvido: “siempre queda abierto el gran interrogante de por qué uno de los agentes sociales más importantes en la construcción de la historia, la mujer, es casi invisible” (1996, p. 13).
¿Qué imperantes voces femeninas yacen bajo el escombro del silencio? Sus nombres fueron Dedé, Patria, Teresa y Minerva Mirabal, cuyo activismo político se convirtió en un símbolo de esperanza y resistencia para el pueblo dominicano. A más de 60 años de su asesinato, el eco de su lucha resuena en voz de la escritora Julia Álvarez mediante la novela En el tiempo de las mariposas.
Publicada en 1994, esta obra explora —a través de la mirada de las hermanas Mirabal— la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, quien fuera conocido como “El Jefe” y en cuyas manos destila la sangre de aproximadamente 50 mil asesinados durante las tres décadas que comprendieron su régimen; desde 1930 hasta 1961.
Consciente de la tiranía y crímenes que marcaron a la nación dominicana, Álvarez resguardó en las memorias de su infancia el exilio al lado de su familia a la ciudad de Nueva York, sitio donde —cuatro meses más tarde— escucharía la historia de Patria, Teresa y Minerva. Los recuerdos pueriles por siempre trastocados ante la imagen de tres cuerpos destrozados aparecidos al borde de un barranco:
Cuando, de niña, me enteré de ese ‘accidente’ las Mirabal se me grabaron en la mente […] busqué toda la información que pude conseguir acerca de estas valientes y hermosas hermanas que hicieron lo que pocos hombres —y sólo un puñado de mujeres— estuvieron dispuestos a hacer. (Álvarez, 1995, p. 168)
“¿De dónde provenía ese coraje especial?” (1995, p. 168) reflexiona la autora en una nota al final de la obra. Es aquel cuestionamiento, producto de los frecuentes viajes a República Dominicana durante su niñez, el detonante que la conduce a escribir En el tiempo de las mariposas y con ello dar a conocer al mundo la lucha de las hermanas Mirabal, salvaguardando ésta al paso del tiempo y el olvido:
Es mi deseo y esperanza que mediante esta historia ficcionalizada pueda hacer que se conozcan las famosas hermanas Mirabal. […] Como es obvio, estas hermanas, que lucharon contra un tirano, son un modelo de la mujer que lucha contra toda clase de injusticias. (Álvarez, 1995, p.169)
A través de una narrativa sensible y llena de imágenes sobre la tiranía y la revolución en medio de lo cotidiano, la autora reconstruye las memorias de Patria, Dedé, Teresa y Minerva desde su juventud hasta el día que son asesinadas. De manera que —como lectores— además de adentrarnos en los conflictos políticos e históricos de la época en voz de las Mirabal, nos volvemos confidentes de sus pensamientos más íntimos: sus deseos, miedos, sueños y esperanzas
He estado preocupada por Minerva […] Resulta que ella y Elsa y Lourdes y Sinita han estado yendo a unas reuniones secretas en la casa de Don Horacio. Don Horacio es el abuelo de Elsa, que anda en problemas con la policía porque no hace las cosas como debería, como colgar el retrato de nuestro presidente en su casa. […] Le pregunté a Minerva por qué hacía algo tan peligroso. Y ella me dijo algo extrañísimo. Quiere que yo crezca en un país libre. (Álvarez, 1995, p. 23)
Así, con cada pasar de página, anhelamos junto con las Mariposas el triunfo de la libertad sobre la tiranía pues, ahora —más que nunca— somos conscientes de las hermanas que dieron su vida por ello. Ahí, bajo el anonimato, yacen las historias que merecen ser contadas; las de los hombres y mujeres que no sólo pusieron rostro a la tragedia, sino también a la revolución.
«Una novela intenta involucrar al lector en la situación, humanizarla, generar compasión para que cuando abordemos este tipo de problemas, con nuestra política y nuestras creencias, lleguemos a ellos con corazones comprometidos en mentes que han entendido». Julia Álvarez, en una entrevista por Ivonne Malaver para el diario español La Vanguardia, 2020.
Conforme llegamos al fin de la narración, el nudo en la garganta es inevitable y, como lectoras, nos gustaría reescribir otro final para aquel fatídico día de 1960 donde las Mariposas fueron asesinadas por órdenes de Trujillo. En voz de la hermana sobreviviente, el epílogo recapitula lo que ocurrió en las semanas por venir, la historia que recorrería Latinoamérica y por la que hoy conmemoramos el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Todos querían darme algo de esos últimos momentos. Cada visitante me destrozaba el corazón, pero yo permanecía sentada en el sillón hamaca y los escuchaba. Era lo menos que podía hacer, ya que era la única hermana sobreviviente. Y mientras hablaban, yo iba componiendo en mi cabeza los hechos de esa última tarde. (Álvarez, 1995, p. 157)
Es Dedé quien, años más tarde, abriría las puertas de su hogar a Julia Álvarez, quien se propuso no mitificar a las hermanas Mirabal, pues sabía que un discurso que envuelve al individuo en hazañas de grandeza es un arma de doble filo, lo vuelve inalcanzable e incluso invencible. Fue esa misma deificación la que permitió que Trujillo continuara con su tiranía por más de treinta años.
En su lugar, presenta el lado humano de la dictadura, el de los hombres y las mujeres “comunes y corrientes”. De esta manera, nos hallamos ante cuatro hermanas que rieron, amaron, lloraron y sufrieron en medio de la oscuridad; mujeres reales con vidas eternamente trastocadas por la dictadura y a quien hoy debemos tanto.
En el tiempo de las mariposas no es una narración sobre las grandes proezas, sino sobre lo cotidiano. Ante una Latinoamérica donde las cicatrices de la violencia, la crueldad y la injusticia son aún palpables, obras como la de Julia Álvarez se constituyen como un eco de la sensibilidad humana. Es ahí donde nacen la esperanza y la revolución, donde es posible luchar por un cambio, es ahí donde yacen eternamente las Mariposas.
Una novela, después de todo, no es un documento histórico, sino una manera de viajar por el corazón humano.
¡Vivan las Mariposas!
-Julia Álvarez
1. Extractos del “Querido Librito” de María Teresa, diario en el cual narró los días que acompañaron su infancia entre 1945 y 1046.
Referencias bibliográficas
Álvarez, J. (1995). En el tiempo de las mariposas. Buenos Aires: Editorial Atlántida.
Malaver, I. (7 de octubre de 2020). “Julia Álvarez dice que las novelas cambian mentes y corazones”. La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/vida/20201007/483915266046/julia-alvarez-dice-que-las-novelas-cambian-mentes-y-corazones.htmlPons, M. C. (1996). Memorias del olvido, la novela histórica a fines del siglo XX. México: Siglo XXI.

Fabi Bautista González (Veracruz, Méx.)
Poeta y traductora. Pasante de Lingüística y Literatura Hispánica en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Su obra fue incluida en la antología internacional 100 mujeres poetas (2019) por parte de Nueve Editores. Ha publicado traducciones de feminismo y literatura femenina en la revista Círculo de Poesía. Actualmente escribe la columna “Meditación en el umbral”, espacio de análisis fílmico y literario desde la perspectiva de género para Tríada Primate, plataforma digital de poesía y humanidades.
