Por Irene González.
¿100 tampones son suficientes?
Es probable que muchos estén familiarizados con la historia de los 100 Tampones, gracias a un video que se volvió viral a través de redes sociales. En 1983 Sally Ride se convirtió en la primera mujer Americana en llegar al espacio. Este no fue solamente un hito en su carrera, sino un avance importante para las mujeres dentro de los campos de la ciencia y la tecnología.
Sally relató algunas de las experiencias que vivió con sus compañeros y colegas, quienes tuvieron dificultades para adaptarse a la presencia de una mujer en un área predominantemente masculina. Ingenieros de la NASA se acercaron a ella para interrogarla y solicitar su ayuda en el desarrollo de un kit de maquillaje, asumiendo que sería una de las necesidades de Ride durante su estadía en el espacio. También fue cuestionada con respecto al número de tampones que la astronauta requeriría para los seis días que duraba la misión. Le preguntaron a Sally si 100 tampones serían suficientes, a lo que ella respondió que no, aquella definitivamente no era la cantidad correcta. El público y la prensa mostraron actitudes similares al interesarse más por los cosméticos que Sally llevaría consigo que por conocer las aptitudes que demostraba en su profesión.
La historia resurgió a raíz de la canción que la comediante estadounidense, Marcia Belsky, compuso y cantó para su show en Comedy Central y ha sido narrada por varios medios como History, National Geographic y The Washington Post.
Mujeres en la Ciencia y la Tecnología en México.
Cuatro décadas después, la inclusión de las mujeres en los campos científicos y tecnológicos deja todavía mucho que desear. En México, de acuerdo con un artículo de la revista Forbes publicado en febrero del 2020, tan sólo el 30% de las mujeres se decanta por una disciplina STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Únicamente 3 de cada 10 científicos son mujeres. Por su parte, Ana Luisa Gutiérrez menciona en su artículo de El Financiero, publicado en marzo de este año, que tan sólo el 9% de las firmas de tecnología en nuestro país son encabezadas por una mujer.
Existen muchos factores detrás de esta problemática, uno de ellos el ambiente de sexismo que prevalece en la sociedad Mexicana. Las mujeres son constantemente cuestionadas con respecto a sus habilidades, una verdad aplicable a todas las áreas y que se agudiza en aquellos campos con presencia mayoritariamente masculina. Existe una presión adicional por demostrar su valía y un discurso que frecuentemente manifiesta escepticismo con respecto al lugar que las mujeres merecen dentro del mundo STEM.
Mariana Cedeño es Ingeniera, egresada de la carrera en Sistemas Computacionales en el año 2020. Recuerda como una de las primeras advertencias que recibió, justo al inicio de su vida universitaria, fue que no le sorprendiera si sus compañeros la percibían como Blondie, un término anglosajón utilizado para referirse a una mujer estereotípica de gustos básicos y poca inteligencia. Que eso sucedía a menudo, pero que una acababa por acostumbrarse.
Para Mariana, este comentario contribuyó a la idea de que no tenía permitido fallar dentro del aula. Como mujer no podía darse ese lujo, pensaba que sería inmediatamente asociado a una desventaja de su género. Tampoco se sentía libre para vestirse o arreglarse todo el tiempo de la manera que ella quisiera: presentarse de una forma demasiado “femenina” podría contribuir a que sus compañeros y maestros la tomaran menos en serio.
Alejandra Vázquez se graduó de la misma carrera, Sistemas Computacionales, en el año 2017. Su novio, Eric, egresó junto con ella por lo que decidieron enviar solicitudes laborales a las mismas compañías. Tras pasar exitosamente varios filtros en una conocida empresa trasnacional en México, Alejandra recuerda como uno de los managers le comentó lo bien que le había ido durante el proceso. Luego le preguntó si no le había copiado el código a su novio. La habilidad de Eric, por supuesto, jamás fue cuestionada, incluso cuando Alejandra se había graduado con mejores credenciales.
A pesar de obstáculos como el sexismo, la invisibilidad y la falta de apoyo, ellas continúan abriéndose paso a través del mundo de la Tecnología. Si le preguntan a Mariana quién ha sido una inspiración en su carrera y una motivación para seguir adelante, menciona a la matemática e ingeniera de software Margaret Hamilton. También considera como un tema relevante el que las mujeres sean educadas desde jóvenes en asuntos financieros, que construyan su propia independencia económica y luchen por acceder a salarios competitivos.
Aunque Alejandra y Mariana forman parte del 30% que se decantó por una disciplina STEM y consiguió finalizar su carrera de manera exitosa, no todas las que inicien este camino llegarán hasta la meta. Atraer un mayor número de niñas a la ciencia y a la tecnología es uno de los retos, disminuir las tasas de deserción otro. Prejuicios, estereotipos, y sesgos tanto en los sistemas educativos como en los lugares de trabajo constituyen uno de los obstáculos a resolver en la búsqueda de un ambiente más equitativo y justo.
Es importante mencionar también que, si bien todas las mujeres están expuestas a estos obstáculos, aspectos como la raza, la edad, la clase socioeconómica, la orientación sexual, etc, pueden constituir serios agravantes.
La importancia de involucrar mujeres en la ciencia y la tecnología.
Así como en la historia de Sally Ride y los cien tampones, mientras las áreas STEM no muestren mayor diversidad e inclusión en sus filas continuarán dándose casos de importantes sesgos en sus estudios y desarrollos. Las mujeres aportan una perspectiva distinta, experimentan situaciones específicas y por lo tanto pueden brindar soluciones nuevas. Se trata por supuesto de una prioridad en materia de igualdad, pero además conlleva beneficios económicos significativos. Según datos de Women Matter MX, cerrar la brecha de género representaría un crecimiento económico de más de 12 trillones de dólares al PIB global para el año 2025 y más de 70% al PIB de México.
La pandemia actual nos ha demostrado la relevancia de la ciencia y la tecnología en nuestra vida diaria, así como el impacto que tendrá en nuestro futuro próximo. Es de suma importancia asegurarnos que las herramientas del futuro se desarrollen con perspectiva de género. Se requiere una profunda comprensión del problema y entender cuán lejos estamos de alcanzar la equidad laboral, pero es nuestra responsabilidad comenzar a informarnos y plantearnos qué acciones están a nuestro alcance para desaparecer la brecha de género.


Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de
Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.
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