por Melissa Robles
Hace tiempo que me encuentro buscándome. Hubo un tiempo muy oscuro en el
Que no me encontraba, pasaba horas deambulando en mi cabeza. Simplemente yo no estaba ahí, no me encontraba por ninguna parte; más sin embargo ahí estaba, existiendo. Un cuerpo físico sin alma aparentemente.
En ocasiones tenía avistamientos de lo que soy, momentos de eureka en las que podía ver mi fuego interior; pero, así como aparecían de pronto, así de rápido desaparecen. Nunca comprendí porque no me podía encontrar por completo y la verdad es que, a veces encontrar fragmentos de mi era peor. Pues los encontraba y por un momento era feliz, para luego al perderlos, me sumergía aún más en mi vacío.
Un día toda mi impotencia de no encontrarme se convirtió en ira y comencé a golpearme con todo lo que podía: con la pared, con mis manos, con mis uñas, me arrojaba al piso con tal de sentir algo, con tal de sentir que ahí estaba, que no hacia falta encontrarme. Solo terminaba más perdida.
Conocí personas que me decían quien era; a veces podía coincidir con lo que me decían, pero otras veces me sentía ajena a la idea que tenían de mí. Puede inclusive que me perdiera aún más, tratando de buscarme entre las ideas de los demás. Desistí a buscarme entre ellos, entre lo que decían que podía ser yo.
Pero un día, no se ni como ni cuando, decidí escucharme; escuchar el latido de mi corazón, mi respiración, el parpadeo de mis ojos. Deje de pensar tanto, deje de tratar de encontrar algo en los recovecos de mis pensamientos, dejé de buscar tanto y me encontré. Frente a mí, estaba yo, libre sin ataduras. Me liberé de mis pensamientos de mis lazos afectivos innecesarios que me enfermaban. Ahora que me encontré, me di cuenta que estoy completa y aunque todavía existan algunos ajustes que se deben realizar y que puede que me vuelva a perder un poco en el camino. Me buscaré y sabré encontrarme.
Melissa Robles Luna. 23 años originaria de Cuauhtémoc, Chihuahua. Estudiante de artes
visuales. Entusiasta de la lectura y escritura. Me gusta poder expresarme y sacar lo que
siento, por medio del arte. Tanto de manera visual, así como en la literatura.

