Labores propias de su sexo

por Delfina Martínez García

Bueno, ahora que lo pienso, no tengo una razón en especial o verdadera para no haberme atrevido a escribir. Tal vez más exacto sería decir que la vida se me presentó así nada más, como a tantas personas; distrajo mi atención y me apartó de esa inquietud que tuve a muy temprana edad. 

Retomando la reflexión que compartía, pienso y repienso que tengo la respuesta a esa pregunta; no me atreví o no pude escribir por falta de tiempo. Para dejarlo claro, regreso entonces al título del ensayo: “Labores propias de su sexo”. Esta frase engloba las razones por las cuales no lo hice. La primera vez que la escuché, fue el día en que mi mamá me inscribió en primero de primaria. Me acuerdo que a llegar su turno, mamá entregó mis papeles y le hicieron algunas preguntas de las que no me acuerdo; bueno de una sí, la que me marcó. El director le dijo, “¿su ocupación, señora?”, a lo que mi mamá contestó, “al cuidado de los niños y de la casa”. Entonces, él, hablando con voz baja y llenando la solicitud o qué sé yo, un papel, parafraseó, “ah, labores propias de su sexo”. Yo, al oírlo, como no entendí, lo volteé a ver y luego vi a mi mamá. No sabía qué quería decir “labores” y mucho menos “sexo”, y no pregunté. 

Creo que es a partir de ese mandato, por decirlo de forma amable, que nos sentencian a las mujeres a llevar una vida limitada a un ámbito doméstico, más en tiempos pasados que en la actualidad. Pero no es sólo eso, ya que si por alguna razón se distrae uno un segundo de tan “menuda tarea”, y algo no sale bien; por ejemplo, cuando la enfermedad de un hijo o malas calificaciones, todo nos apunta, haciéndonos blanco de culpabilidad por tal desatención que ha provocado un mal resultado. Claro que de esto yo no me daba cuenta en el momento que sucedía, era lo normal.

También llegaron a mí recuerdos de diferentes épocas en las que, dispuesta a escribir, no sé, cualquier cosa, para por fin estrenar ese cuaderno y ese lápiz, que esperaban por mí y, recíprocamente, yo, que esperaba por ellos, era interrumpida. Cuando oía un grito que pasó de un “mija, por favor, pon la mesa”, al de “mami, ¿dónde estás?”, siempre, sin pensarlo, cerraba el cuaderno poniendo el lápiz entre sus hojas, lo metía a un cajón y lo guardaba para una mejor ocasión en la que tuviera “el tiempo”. Y así pasó la vida dejando a un lado eso que tanto me gustaba. 

Otra cosa que observé es que soy una persona comprometida con sus tareas: estudié cuando tenía que estudiar, cociné cuando tenía que hacerlo, cuidé hijos cuando lo necesitaron y en estos días cuido a mi mamá. Lo anterior no lo menciono para dar la idea de que me pesó haberlo hecho o que me pesa seguir haciéndolo, sino que es ahí donde encuentro el motivo por el cual no me he dedicado a escribir de una manera más formal.

Tal vez las razones que enumero tienen un sesgo de los diferentes roles de género que aún existen y, para ser sincera, no fue con esa intención, pero me es imposible superar las vivencias y el lugar desde donde abordo el tema.

Concluyo entonces que, para escribir de una manera seria, más que atreverme a hacerlo, tengo que echar mano de ese compromiso conmigo misma. A decir verdad, no creo que me cueste, ya que lo disfruto, no sé si con el fin de que alguien me lea o por el simple hecho de que me gusta mucho y que me hace sentir plena.

Decidida estoy a que, a partir de hoy, me dedicaré a “otras labores posibles de mi sexo”.


Delfina Martínez García

Originaria de Xalapa, estudió una carrera por la cual ejerció antes de convertirse en madre. Después de décadas y una vez que sus hijos salieron de casa, decide retomar su gusto por la literatura y empezar a escribir. 

Egresada del Diplomado en Creación literaria, de la Escuela de Escritores y Cinematografía de Veracruz Sergio Galindo, de la SOGEM, sigue su formación como escritora, tomando cursos como “Taller de autobiografía”, con Olga Cuéllar, “Fanzine creativo“ y “Escritoras de noviembre“, con Ana Valderrama. Escribe reflexionando sobre los roles de género desde su experiencia como esposa, madre, ama de casa y mujer.

Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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