Por: Nelly Gallardo Borges
Hace un tiempo escribí algo sobre el sentir de una casa vacía, triste por la ausencia de la persona
Más amada para mí, mi madre adorada. Pero ha pasado el tiempo y hoy dada las circunstancias
Vividas en la actualidad, me he dado cuenta de que la casa no ha estado vacía ni estuvo, sino que esta llena de recuerdos, de recuerdos bellos que ella me dejó, con las enseñanzas de la vida que me dio. Esos recuerdos están presentes no solo en la casa sino en mi corazón. Y ¿qué creen? Hablo con ellos, sí, con mis recuerdos porque su esencia es la voz de mi madre y les cuento como me siento ante las adversidades que estamos viviendo: Tenemos que estar en casanos dicen repetidamente y sí tenemos que estar en casa para cuidarnos y no contagiarnos del mal.
Escucho los recuerdos presentes que me dicen: sí, cuídate, pero aprovecha la casa. No te sientas mal, recuerda lo que vivimos y vuelve a vivirlos. Luchamos juntas para que tuviéramos un lugar agradable donde descansar, un hogar.
Y ¿qué es un hogar?, ah pues el lugar para disfrutar con la familia con el tiempo necesario para platicar, reír, jugar entre otras cosas y principalmente reiterar el amor que nos tenemos.
¿Cuánto tardaremos así? No lo sabemos, pero, cuando ya las puertas de las casas se abran los recuerdos quedarán presentes siempre y el amor familiar será motor de nuestra vida. Gracias.
