Por Ameyali Soberanis
Desde hace cinco años el simple echo de pensar en el 2020 me causaba un poco de inquietud, miedo. Para entonces pensaba que era porque pasaríamos a otra década y sería extraño no decir 2 mil 10 y algo, el decir, por ejemplo, “terminaré la universidad en el dos mil veinte”, me sonó raro y loco. Ahora que ya llevamos casi 4 meses de “cuarentena” entiendo ese temor.
Durante este tiempo los días ya sólo se diferencian por la presencia del sol o de la luna; las horas de sueño se han alterado, pareciera que la mejor manera de pasar el tiempo es durmiendo, así evitas el pensar demasiado las cosas o infectarte de la paranoia y el miedo que se hace presente en los medios de comunicación y redes sociales virtuales.
Como todos, o una gran mayoría he pasado por días malos, buenos e indiferentes, mis favoritos han sido aquellos en los que me siento increíblemente bien, radiante y poderosa, aunque a veces me he llegado a sentirme mal por sentirme bien, porque ¿cómo puede sentirse uno bien si el mundo se esta quemando y cada día nos arrebatan la vida?
Tampoco puedo hacer nada, es algo que escapa de mis manos y posibilidades, a veces quisiera tener un poder, con el que trajera justicia, paz, amor y libertad al mundo, pero no es posible. Así que sólo me abrazo y vuelvo a mí, dejando que la vida siga su curso torcido queriendo enderezar nuestra forma de vivir.
