Gizmo

por Vanessa Arvizu

Cuando adoptaron al schnauzer, fue la niña quien se encargó de ponerle el nombre. Había visto la película ochentera de los Gremlins y decidió nombrarlo como la criatura principal, “Gizmo”. En pocos días, Gizmo se había convertido en la alegría del hogar. Le enseñaron a cagar y mear afuera de la casa, a dar la pata y traer la pelota. Al perro le encantaba reventar globos, así que, una que otra vez, jugaban en familia a torearlo con un globo hasta que el perro lograba quitárselos, lo tronaba y recibía un premio por ello. Pero lo que más les gustaba era sacarlo a pasear. 

En la calle, Gizmo se comportaba extraordinariamente, no molestaba a la gente y nunca atacaba a otros de su especie. A su dueña le causaba mucha gracia la manera en que Gizmo se acercaba a otros perros, no iba directamente al trasero como todos los demás, sino que restregaba el hocico en las orejas de los caninos. Una vez, le pareció que Gizmo se acercó a un labrador susurrando “Únete a la revolución”, desde entonces ella empezó a tomar un medicamento para controlar su ansiedad.  

La vida era maravillosa al lado del perro, por eso les partió el corazón cuando, luego de abrir la puerta del garaje, el schnauzer salió disparado fuera de casa y gastaron días buscándolo sin descanso. Hasta entonces no sospecharon nada, pegaron carteles por toda la colonia y revisaron hasta el último rincón sin tener éxito. Tampoco sospecharon cuando en las noticias alertaron de la desaparición masiva de perros, o cuando en redes sociales la gente compartió fotos y videos de hordas de caninos corriendo en libertad. Lo supieron hasta que lo vieron en la televisión, ahí estaba Gizmo, altivo, liderando a un grupo de canes. Pero les quedó más claro la ocasión en que, en pleno caos ocasionado por la rebelión de perros, llegó hasta su puerta una jauría que les escoltó hasta un lugar recóndito. Ahora viven en completa felicidad rodeados de perros y, una que otra vez, cuando Gizmo deja de lado sus asuntos importantes, juegan en familia a torearlo con un globo hasta que él, con su característica destreza, lo revienta.




Vanessa Arvizu

(Ciudad de México, 1985) Socióloga, comunicóloga, feminista y madre. Egresada de la licenciatura en Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México. Maestra en Sociología con especialidad en Sociología de la Educación Superior por la Universidad Autónoma Metropolitana, institución en la que actualmente cursa el doctorado en Sociología. Ganadora del premio de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) por la mejor tesis de maestría en 2016.  Obtuvo mención honorífica en la categoría ensayo del Premio Dolores Castro 2019.

Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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