Marisabel Macías
El tiempo de este encuentro se escurrió mientras nos leíamos el cuerpo; sin duda se nos pasó leer los cuentos, quedaron pendientes como siempre los de Chéjov. La pasamos en un bar o en la cama, y no me parece mal, a su lado me gusta experimentar, me gusta amar. Bailar y fumar yerba, hasta volar.
Esta visita se nos fue comiendo, cogiendo y bebiendo. Hay gerundios que apasionan. Me encanta crear juntos el tiempo, aunque sea para luego separarnos. Lo nuestro es un rito somático, metafísico.
Todos los días fueron maravillosos, pero la última noche fue inusitada, fantástica. Pasaban de las doce y nosotros semidesnudos sobre la cama, con una charola de panecillos dulces, probando uno y otro y otro, haciendo muecas y sonriendo; extasiados con los sabores de nuestros deseos. Lamiéndonos los excesos de las mermeladas, lo betunes y los chocolates. Embarrándonos las miradas. Esa noche nos rodearon las tazas de café y el humo que parecía ascendente cascada.
Nos convertimos en seres de jalea, en el dulce de la madrugada. Las relamidas fueron la música de la fiesta de despedida. Me encanta que sea festivo. Me gusta habitar su recámara, danzar sobre su cama, ser su soberana.
Esa última vez quisimos actuar, en una noche, todas las rutinas de la vida. Fuimos cándidos, intensos y enamorados. Fuimos los rituales de los días fundidos en intentos de cercanía. Coleccionistas de “primeras veces”, encuentros y despedidas.
Recuerdo que a mitad del banquete se nos antojó escuchar música, él me dedicó “Only For You” de The Heartless Bastards; el rumbo de las horas persiguió a Eros de otra forma, comenzamos a trazarnos, a besarnos el cuello y los cabellos.
Terminamos conmigo encima; con él dentro. Acariciados por la semilla de los dos. Por el río que ambos somos. Esa última noche alimentamos todos los sentidos. Nos despedimos para volver a coincidir siempre, aunque no sea corporalmente.
Marisabel Macías Guerrero (Mar), Sinaloa (1986). Sudcaliforniana por convicción, y habitante apasionada de la Ciudad de México. Filósofa feminista, lectora entusiasta, escritora, tallerista y promotora de cultura independiente. Amante del café, los libros y, muchas veces, la soledad y el silencio.
